Carolina Pascual, la medalla olímpica más joven de España

LA CHICA DE AS

Carolina Pascual, la medalla olímpica más joven de España

Con 16 años recién cumplidos la alicantina ganó la plata en gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de Barcelona

Carolina Pascual, la medalla olímpica más joven de España
Madrid

Sólo tenía 16 años aquel 8 de agosto de 1992 cuando Carolina Pascual (Orihuela) salió a competir en la final de gimnasia rítmica, una disciplina que había debutado en el programa olímpico en 1984, y que aún no había dado la entrada a la competición de conjuntos. España llevaba varios años peleando por estar en la élite europea, que dominaban soviéticas y búlgaras, y a llegaba a su momento culminante con una campeona de España muy joven, que aún no estaba en su apogeo pero que ya lideraba al equipo individual de Emilia Boneva.

Aquella juvenil que siempre recuerda que se puso tacones por primera vez en su vida para desfilar en la inauguración de los Juegos, y que aquella vuelta al Estadio Olímpico le costaron una importantes ampollas, se iba a meter en el podio entre dos ucranianas, Alexandra Timochenko, la mejor de aquella época, campeona de Europa, del Mundo y olímpica, y Oksana Skaldina, otra gimnasta de enormes posibilidades pero que no llegó a Barcelona en su mejor momento, pero sus entrenadoras la prefirieron a ella para dejar a Oksana Skaldina en la grada, y esta sería campeona mundial un año después en Alicante.

La competición de Carolina en Barcelona fue perfecta. No falló. Hizo sus ejercicios de manera notable y, como todos los españoles, tuvo el favor de la grada. Es más, posiblemente fue la única gimnasta que estuvo por encima de sus posibilidades, porque hasta Timochenko tuvo errores. Y lo que son las cosas, Skaldina sufrió más de uno, pero ella pensaba que no se le escaparía la plata. La frustración de que Carolina la adelantase generó un problema de protocolo en la rítmica, un deporte que tanto cuida las formas. Y es que Oksana criticó a las jueces y en el podio negó el saludo a la alicantina, con el consiguiente enfado entre los aficionados.

Un año después Carolina Pascual se retiraba prematuramente en el Mundial de Alicante, en su casa, donde también destacaría, estableciendo un hito aún no superado: la española más joven en ganar una medalla olímpica, y la única en hacerlo en la rítmica individual, que se mantiene 26 años después.

Retirada, se dedicó a trabajar en la gimnasia, como entrenadora de rítmica y de otras disciplinas relacionadas entre Alicante y Murcia. Y en un momento determinado no pudo más y estalló reclamando un reconocimiento que se le negaba, porque cuando otras gimnastas modernas eran distinguidas, a ella, la única con una medalla olímpica, se le relegaba al olvido. Aquella llamada de atención sirvió, y el Comité Olímpico Español la trajo a Madrid, una ciudad que ahora disfruta porque en sus años en la Selección, con entrenamientos de ocho y diez horas diarias, ni siquiera llegó a conocer.

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