Ha llegado al fin el nuevo año del Mamut a Hearthstone, con tres sets de cartas entrando en el formato salvaje y la llegada de la nueva expansión de Viaje a Un'Goro. ¿Pero que significa realmente todo esto?
Se marchan cartas muy importantes del meta actual, entre ellas Reno Jackson, que definía numerosos mazos y había creado todo un arquetipo a su alrededor. Todas las clases pierden cartas y sinergias que, de hecho, podrían haber funcionado muy bien con la nueva expansión.
Sacerdote es posiblemente un buen ejemplo, ya que su Misión se basa en la invocación de esbirros con Último aliento, y los mejores se encuentran en el formato salvaje. Druida también ha perdido su único hechizo removal, lo que lo deja mucho más expuesto de lo que pueda parecer en un primer momento.
Las limitaciones del Estándar
El equipo de Blizzard parece que se ha centrado en ajustar cada clase a una serie de elementos de forma impuesta, limitando aún más las posibilidades de cada una de ellas. Desgraciadamente, esto sólo beneficia a los mazos más agresivos, y puede resultar muy difícil comenzar a desarrollar interacciones entre tus cartas si el rival te ha dejado sin vida en el turno cinco.
Las misiones son divertidas, pero al basarse en la progresión, realmente es muy complicado que puedan ajustarse a un entorno competitivo. No es imposible, pero dadas las limitaciones del formato estándar, tampoco es sencillo.
El formato Salvaje, por otra parte, gana muchas más cartas y cada vez resulta mucho más atractivo como alternativa. Las sinergias aquí son infinitas, brutales, increiblemente poderosas. Esperemos al menos que Blizzard cumpla su promesa y eleve este modo al lugar que le corresponde.
Por ahora es pronto para aventurarnos a imaginar como evolucionará el meta, pero los cambios son suficientemente profundos como para que nos veamos obligados a formar nuevos tipos de mazos. Bueno, excepto con Handlock, claro.
