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El último clavo en el ataúd de League of Legends en Katowice

IEM Katowice 2017

El último clavo en el ataúd de League of Legends en Katowice

El último clavo en el ataúd de League of Legends en Katowice

ESL - Helena Kristiansson

La undécima edición de la Intel Extreme Masters le ha hecho un flaco favor para recuperar el prestigio perdido en los últimos años.

No voy a fingir haber vivido todas las paradas del circuito de League of Legends de la Intel Extreme Masters, ni siquiera todos los campeonatos mundiales que se disputaban en Hanover en lugar de Katowice, pero considero que se puede afirmar con bastante seguridad que la edición que tuvo lugar la semana pasada ha sido la peor de su historia con diferencia.

La comunidad interesada en el ámbito competitivo de League of Legends y los propios profesionales reclaman desde hace mucho tiempo un mayor número de torneos internacionales. El sentimiento de nostalgia de la época previa a la creación de las ligas en las distintas regiones, la saturación del calendario con fases regulares vacías en muchos aspectos, el valor de los choques interregionales para evaluar con más precisión el estado global de los equipos, el interés por los diferentes metajuegos existentes y la generación de narrativas más sólidas y épicas son algunos de los motivos que respaldan la demanda.

Por desgracia, la Intel Extreme Masters de Katowice parece haber perdido prácticamente todo su prestigio en los últimos años y la undécima edición le ha hecho un flaco favor para recuperarlo. El mundo de League of Legends quedó en pausa con motivo de la cita polaca y a cambio no recibió más que un repertorio de equipos mediocre, un formato horrible y un sinfín de problemas técnicos.

No es ninguna novedad que los mejores equipos del planeta rechacen invitaciones a las diferentes paradas de la Intel Extreme Masters para priorizar su rendimiento en las ligas regionales. La sangría más evidente se ha producido en Norteamérica, donde el fantasma de las franquicias ha llevado a los propietarios a eliminar cualquier factor de riesgo en la lucha por una posible plaza permanente en la máxima categoría, pero otras regiones también han declinado la propuesta. Por ejemplo, G2 Esports decidió no acudir a Gyeonggi al preferir, entre otros motivos, dar descanso a sus jugadores en una época tan señalada como Navidad.

No me cabe duda de que el personal de Intel Extreme Masters intentó por todos los medios atraer a los mejores equipos, pese al polémico caso de la gestión de los visados de EDward Gaming. El vicepresidente de pro gaming de la Electronic Sports League y responsable de la Intel Extreme Masters, Michal “Carmac” Blicharz, publicó en Reddit una conmemorativa a la par que explicativa entrada en la que contextualizó algunas de las ausencias.

Es evidente sin embargo que los esfuerzos no han sido efectivos. Por un lado no es del todo cierto que se haya duplicado la bolsa de premios del circuito, pues la parada de Katowice no experimentó este incremento.

Hace unos años levantar esta copa tenía un significado indescriptible.

Desconozco el presupuesto de la Intel Extreme Masters, pero 150 000 dólares es una bolsa de premios irrisoria para el torneo de League of Legends que busca rivalizar con el Mid-Season Invitational y el mundial de Riot Games. Uno de los motivos que había para priorizar Katowice frente a la LCS es que tenía una bolsa de premios igual o superior a la liga, pero desde 2017 la competición regional presenta una recompensa más suculenta.

Por otro lado el formato, pese a que Carmac aseguró que tuvo una buena acogida en un ámbito que no especificó, ha dejado mucho que desear. El torneo mantuvo el mismo sistema de grupos con una primera ronda al mejor de uno y un doble cuadro — para ganadores y perdedores — con eliminatorias al mejor de tres que daban paso a los Playoffs en el Spodek Arena. El estadio presenció las semifinales y la final, ambas al mejor de tres.

Sobra decir que celebrar una final de un campeonato mundial de League of Legends en 2017 al mejor de tres no se puede definir de otra forma que como broma de mal gusto. La justificación oficial fue que disputar las series al mejor de tres de perdedores era, por alguna razón no especificada, desafiante para la organizadora del evento y, sobre todo, que se prefirió que dos equipos más jugaran ante el público del Spodek Arena en detrimento de la integridad competitiva.

La decisión me parece incongruente no sólo porque el año pasado se pasó de una final al mejor de tres a una al mejor de cinco, sino por la separación de League of Legends de los otros dos deportes electrónicos a los que se compite en Katowice. En 2015 hubo quejas porque las finales de Counter-Strike: Global Offensive (CS:GO), StarCraft II y League of Legends se jugaban el mismo día. Por tanto, un atraso en una de las finales provocaba un efecto dominó que retrasaba al resto.

Celebrar una final de un torneo mundial de League of Legends en 2017 al mejor de tres es una broma de mal gusto.

De esta forma, en 2016 se decidió separar el día final de CS:GO y League of Legends. En la misma línea, este año se ha disputado la competición del MOBA de Riot Games durante la pasada semana mientras que la de CS:GO y StarCraft II se disputará a lo largo de la presente.

A pesar de contar con una semana en exclusiva para League of Legends, el torneo no ha dispuesto de un día para jugar sólo la final. La competición tuvo un parón el viernes, día que habría sido ideal para disputar los mejor de tres de perdedores. A este abrupto intermedio se sumó la inconsistencia de los horarios de inicio de la retransmisión para dificultar el seguimiento del evento. El torneo no arrancó a la misma hora ninguno de los días.

Hasta ahora se ha hablado de dos de los grandes problemas que presentó la última Intel Extreme Masters de Katowice. No obstante, los dos juntos no son capaces de hacer frente al tercero y último: la horrible realización y sobre todo producción durante todo el evento.

Si bien es cierto que Riot Games debería incluir de una vez en su modo espectador el tipo de Dragón Elemental que aparecerá y que ha obtenido cada equipo, no disponer de un grafismo preparado para solventar esta carencia del juego es un pecado a estas alturas. Al menos, la realización arregló parte de su error al mejorar el grafismo a lo largo del evento, pero no fue su único fallo.

Otro foco de crítica fueron las cámaras de los jugadores. Más allá de que las imágenes que mostraban no estaban sincronizadas con la partida, lo que destripaba el resultado en momentos de intensidad, la realización decidió cortar el desenlace de un encuentro entre Hong Kong Esports y H2K para enfocar a los jugadores antes de conocer si el nexo había caído o no. Tampoco disponían de una cámara para captar la reacción de Marcin “Jankos” Jankowski, favorito de la afición polaca, cuando su equipo fue eliminado en la semifinal, pero ese es un fallo menor en comparación con el resto.

Aun así, nada pudo hacerle sombra a los problemas de producción. Es habitual que la comunidad bromee con los retrasos de los eventos de la Intel Extreme Masters, pero la barrera del humor se cruzó para entrar en el terreno del surrealismo en Katowice.

Los primeros días hubo problemas comprensibles, como que un cable de fibra provocase parones por un fallo del material, y otros menos permisibles, como el eco que se escuchaba cuando hablaban los comentaristas. Pero los constantes fallos del último día hicieron que la experiencia fuera absolutamente insoportable para los espectadores pero, sobre todo, para los trabajadores y jugadores que se encontraban en el Spodek Arena.

Las constantes pausas del último día hicieron que la experiencia fuera insoportable para los espectadores, trabajadores y jugadores de Katowice.

La programación decía que la primera semifinal, entre ROX Tigers y G2 Esports, empezaría a las 12:30 y acabaría en torno a las 15:30. Sin embargo, hubo que esperar hasta las 19:00 para que la segunda semifinal, entre H2K y Flash Wolves, diera comienzo. Todavía se desconocen con exactitud las raíces de todos los problemas que provocaron el retraso de aproximadamente tres horas.

El primer gran contratiempo llegó poco después de comenzar la primera partida entre ROX Tigers y G2 Esports. Según Carmac, el cliente del juego dejó de funcionar en uno de los ordenadores. El recambio del dispositivo y las pruebas para garantizar que el error no volviera a aparecer duraron unas dos horas. Se estima que durante ese tiempo la venta de ordenadores con el sello de confianza de Intel Extreme Masters subió como la espuma.

Según Carlos “ocelote” Rodríguez, que por momentos informó más de la situación que la propia organizadora del evento, algunos jugadores de G2 Esports llevaban sufriendo problemas desde el primer día. Aparentemente, tenían lag cada veinte segundos. Disputaron la segunda partida con pausas menores, pero ante la persistencia de las dificultades pararon en la tercera. El problema, en apariencia relacionado con algún software de los periféricos de Expect, no se solucionó a tiempo y la partida tuvo lugar pese a las complicaciones.

El retraso de la primera semifinal no fue el único del día, pero sí el más significativo. La final, que tendría que haber empezado en torno a las 21:40, arrancó a las 23:15. Justo antes, en otra decisión más que cuestionable pero propia de Intel Extreme Masters, se entregó el premio al jugador más valioso a Luka “PerkZ” Perković, que bajó mucho su nivel en la gran cita.

Irónicamente, que sólo se disputaran tres partidas en lugar de cinco casi pareció un regalo del cielo. Aquellos que buscaban entretenimiento hasta que empezara la gala de los Óscar sacaron partido a la exasperante jornada, pero para el resto fue insufrible.

Otrora una de las mejores competiciones de League of Legends, la Intel Extreme Masters ha pasado a ser prácticamente irrelevante.

Es una auténtica pena que el bastión de la competición de League of Legends ajena a Riot Games no sea ni un burdo reflejo de lo que llegó a representar en su día. El escenario en el que Moscow 5 deslumbró al mundo, se inmortalizó la jugada de Enrique “xPeke” Cedeño junto con las lágrimas de ocelote o fue testigo del osado intento de Gambit Gaming de derrotar a los imbatidos KT Rolster Bullets ha pasado de ser una de las citas más importantes del calendario a un evento prácticamente irrelevante.

Estoy seguro de que hay gente muy valiosa, Carmac sin ir más lejos, entre el personal de Intel Extreme Masters que luchará por recuperar el estatus que una vez tuvo. Sin duda, el circuito de CS:GO le brindará muchos más momentos para el recuerdo. Pero, por mucha pena que me produzca, no soy capaz de encontrar motivos de peso que acerquen a los mejores equipos de nuevo a la Intel Extreme Masters y alejen a League of Legends de los estertores de la muerte en Katowice.

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