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La Guardia Civil solo valoró que Tomás Gimeno acabara con la vida de Anna y Olivia

La hipótesis de que huyera hacia otro lugar estaba prácticamente descartado por los expertos. La complejidad de la búsqueda submarina complicaba la obtención de pruebas.

La Guardia Civil solo valoró que Tomás Gimeno acabara con la vida de Anna y Olivia
Miguel Barreto EFE

Este jueves se confirmó el peor de los finales posibles: la Guardia Civil encontró en el fondo marino el cadáver Olivia, la mayor de las hermanas secuestradas en Tenerife por su padre, Tomás Gimeno. El pasado 27 de abril tenía que devolver a las pequeñas a su madre, su ex mujer, pero nunca llegó a hacerlo.

En cuerpo de Olivia se encontraba dentro de una bolsa atada al ancla de la lancha de Gimeno, como confirmaron fuentes de la investigación, a una profundidad de 1.000 metros. Ahora la búsqueda se centra en encontrar los cuerpos de Anna y del propio padre de las niñas. El hallazgo se produjo apenas tres días después de que el sónar del Instituto Armado encontrara una botella de aire comprimido y una funda nórdica, propiedad del padre. 

Entonces, los agentes se mostraron convencidos de que la botella pudo usarse como una forma de lastraje, así como el ancla. Cuando los investigadores hallaron la lancha, horas después de las desapariciones, estaba vacía y a la deriva. Los descubrimientos antes mencionados resultan vitales para la Policía Judicial: les permite casar sus sospechas con pruebas tangibles y, a su vez, sella la principal hipótesis que han mantenido. Horas después de la denuncia de la madre, los agentes tenían claro que el lugar donde buscar debía ser el Atlántico. La teoría de una huida quedaba prácticamente descartada desde el primer momento.

Sin pruebas iniciales

Debido a su dificultad y delicadeza, los expertos debían presentar a la madre unas conclusiones basadas únicamente en indicios, pues no había pruebas explícitas de lo que podría haber sucedido con las pequeñas Anna y Olivia.

No había ningún tipo de prueba material y, de acuerdo con El Mundo, tampoco confiaban en encontrarlas: la complejidad era máxima a más de mil metros de profundidad (sin posibilidad de inmersión de los buceadores) y con una orografía rocosa.

Pese a ello, aunque no había pruebas, tenían en cuenta la personalidad de Tomás Gimeno, que no había reaccionado bien a la nueva relación de Beatriz, la madre de las niñas. También el momento en el que fue captado en el puerto, ya sin las niñas, transportando petates desde su coche hasta su lancha, la vuelta sin estos bultos para cargar el móvil y que se metiera de nuevo al océano, desde donde mandó mensajes de despedida.

Sorpresa por los objetos encontrados

El hallazgo de la botella de aire y la funda nórdica sorprendió a los investigadores, que tenían pocas esperanzas en encontrar pruebas concluyentes en la zona. De hecho, el buque Ángeles Alvariño tenía prevista su marcha el pasado martes. Pero un día antes se detectaron varios objetos, que resultaron ser determinantes para encontrar el cuerpo de Olivia.

Durante las últimas horas, la madre confiaba en que los objetos encontrados pudieran ser parte de un plan de Gimeno para despistar y dar pistas falsas. Estos objetos serán examinados en el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil de Madrid, como ya se analizaron las muestras de ADN de la casa de Tomás, donde estuvo unas dos horas con las niñas.

El sónar, junto con el robot, se iban a retirar de la búsqueda el próximo lunes, aunque el hallazgo del cuerpo de una de las niñas podría condicionar su regreso y ampliarlo hasta dar con el paradero de la otra niña, Anna, y del propio Tomás Gimeno.

Gimeno pudo drogar a las niñas

De acuerdo con la información que publica este viernes La Provincia, Tomás Gimeno habría drogado a las pequeñas antes de acabar con su vida. El hecho de que no se encontraran rastros de sangre ni en la casa, ni en el coche no en la lancha (la que hallaron no pertenecía a ninguno) hacen que esta hipótesis tome fuerza. Lo que sí encontraron en la casa fueron blísteres de medicamentos relajantes musculares. El padre, supuestamente, los tomaba tras romperse unas costillas hace unos meses. El periodista de Espejo Público, Nacho Abad, añade que en la casa se encontró también cinta americana, que coincide con la encontrada en el ancla y la botella de oxígeno.