Deporte y Vida

EJERCICIO FÍSICO

La importancia de la propiocepción en tu rendimiento deportivo

El sistema propioceptivo forma parte del sistema nervioso y permite al cuerpo equilibrarse, ajustando mejor la musculatura a cada movimiento.

sistema propioceptivo
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El sistema propioceptivo está compuesto por receptores nerviosos que están en músculos, articulaciones y ligamentos, los cuales detectan el grado de tensión y estiramiento muscular, y permiten al cuerpo mantener un cierto equilibrio necesario para la vida deportiva.

Éstos, mandan información a la médula y al cerebro para que lo procese, siendo los músculos, los receptores de este mensaje ejecutando los ajustes necesarios en cuanto a tensión y estiramiento muscular. Sin un buen sistema propioceptivo los gimnastas no realizarían su trabajo tan bien como lo hacen, por ejemplo.

Propiocepción para la vida deportiva

Los dos propioceptores más importantes en la vida deportiva son:

  • el huso muscular, que situado en el músculo, es estimulado ante un estiramiento excesivamente fuerte provocando una contracción muscular a través del reflejo miotático.
  • el órgano tendinoso de Golgi, situado en los tendones, el cual, se estimula ante fuertes contracciones protegiendo el músculo al activar el reflejo miotático inverso y produciendo la relajación de las fibras musculares.

Ejercicios propioceptivos: claves

Evitar la repetición de lesiones es trabajo del sistema propioceptivo.

Estos ejercicios de propiocepción son un entrenamiento que se realiza en situación de inestabilidad, ya sea a la “pata coja” o sobre superficies inestables. Los esfuerzos deben ser adaptados a las necesidades individuales atendiendo a la condición física, la fase de recuperación si se diera. No sólo se hacen en recuperación de lesiones, sino precisamente para prevenir éstas.

Los ejercicios suelen ser sencillos, donde lo más importancia es la repetición de éstos para entrenar el cuerpo, más que el tiempo en que estés haciéndolos. Para conseguir ese equilibro perfecto se puede hacer con material que nos lleve a situaciones de inestabilidad, y siempre se comenzara de un trabajo estático a uno dinámico y de un trabajo bilateral (2 apoyos) a uno unipodal (1 apoyo).

  • cojines en el suelo
  • fitball
  • din-air
  • bosu
  • balón medicinal
  • plato basculante

El entrenamiento propioceptivo debe estar destinado al tren inferior y al tren superior, y, sobre todo, la zona abdominal. Al trabajar cualquier segmento corporal en inestabilidad, se reclutan fibras musculares por el reequilibrio que el propio ejercicio realiza y al que está siendo sometido el cuerpo.

Lesiones y propiocepción

Los ligamentos desempeñan un papel muy importante en la articulación. Por un lado, ofrecen resistencia al movimiento anómalo (son como unas cuerdas que impiden que los huesos se separen más de la cuenta) y,, además, aportan una retroalimentación neurológica, es decir, nos informan sobre la posición de la articulación y produce una respuesta que nos protege ante la tensión excesiva, evitando así una posible lesión.

Tras la lesión de una articulación, estos mecanismos quedan desorganizados, por lo que perdemos la estabilización refleja de la articulación, y ésto contribuye a que la lesión se reproduzca. Por ejemplo: cuando nos hacemos un esguince de tobillo. La lesión hará que la señal sensorial llegue alterada a nuestro cerebro por lo tanto, se enviará una respuesta motora inadecuada; de manera que será más fácil volver a tener un esguince en el futuro. Con un buen trabajo propioceptivo se pueden reeducar estas estructuras para favorecer las respuestas automáticas y reflejas y evitar lesiones.