CICLISMO

La Vuelta y el Giro, ¿condenadas a solaparse en 2020?

Existe la opción de que el Giro, que se correrá en octubre tras el Tour, y la Vuelta, que se disputará a continuación, se pisen. No ocurre desde que las dos se celebraban en primavera.

La Vuelta y el Giro, ¿condenadas a solaparse en 2020?
JESUS RUBIO DIARIO AS

El anuncio del aplazamiento del Tour de Francia, que se celebrará del 29 de agosto-20 de septiembre por las medidas de Francia por el coronavirus, ha colocado la gran pieza central del rompecabezas al que se enfrenta la UCI, pero quedan aún muchas más para que el puzle encaje. Y, dentro de la prioridad que se marcó el organismo (grandes-monumentos-Mundial), son el Giro y la Vuelta las que toca ubicar, ya que en el comunicado de este miércoles sólo se precisaba que ambas se disputarán tras el Tour con la ronda italiana antes que la española. Las dos carreras buscan el mejor acomodo y deben sentarse ahora con la UCI para negociar, que desea tener el nuevo calendario perfilado el 15 de mayo.

Todo apunta a que el Giro se celebrará en octubre (una opción que se baraja es del 3 al 25), pero la Vuelta tiene la intención también de buscar acomodo en ese mes y pisar noviembre lo menos posible. Eso podría conllevar que las dos carreras se solaparan en algún momento, aunque no parece que a los organizadores, en la situación que se está viviendo, vieran mucho problema con la amenaza climatológica que supone acercarse al invierno.

No sería la primera vez que esto ocurre. Cuando Giro y Vuelta se celebraban en primavera (la ronda española cambió a septiembre en 1995), no era raro que el final de la Vuelta y el inicio del Giro estuvieran separados por unos pocos días o incluso se solapasen. La última vez que ocurrió esto fue en la edición de 1986, cuando Álvaro Pino se coronó en Jerez de la Frontera (final de aquella ronda) un 13 de mayo mientras el Giro disputaba su segunda etapa. Aquel año la Vuelta contó con las estrellas nacionales y nombres como Kelly, Millar o Fignon, mientras que el Giro con las estrellas italianas y algun foráneo como Lemond, cuarto (ganaría ese año el Tour) tras un podio totalmente italiano comandado por Visentini. Sólo corrió un español aquel Giro y ganó etapa, Pedro Muñoz. No fue la única vez que ambas carreras coincidieron plenamente, sino que ocurrió varias veces con casos como el de 1978, cuando la carrera española terminó cuando el Giro llevaba ya una semana disputándose.

Si se diera ese caso que aún no está confirmado, el interés estaría en ver cómo los ciclistas deben decidir entre las dos grandes con sus ventajas e incovenientes. Con respecto a los que quieran doblar después del Tour, pueden encontrarse con la disyuntiva de intentar alargar el pico de forma de la carrera italiana o tener el descanso necesario para afrontar con garantías una segunda grande en España, que parece lo más apropiado para aquellos que deseen disputar la general. Sin embargo, esa posibilidad sólo se planteará cuando desaparezca el enorme problema de la crisis sanitaria.