NBA | DRAFT 2020

Hayes: la última perla francesa es el primer europeo del draft

El base nació en Florida pero creció en Francia. Su padre, americano y también jugador de baloncesto, le quitó la idea de formarse en EE UU.

Hayes: la última perla francesa es el primer europeo del draft

NOMBRE: Killian Hayes

POSICIÓN: Base

EDAD, ALTURA Y PESO: 19 años, 1,96 y 98 kilos

UNIVERSIDAD: Se ha desarrollado en el baloncesto europeo. Su última temporada ha jugado el Ratiopharm Ulm de la primera división alemana.

PUESTO EN EL DRAFT: 7

EQUIPO: Detroit Pistons

El caso de Killian Hayes, la nueva apuesta de los Pistons, es curioso. Un jugador que ha sido oro europeo Sub-16 y MVP del torneo en 2017 y plata mundial Sub-17 en 2018, hasta hace no tanto tiempo no estaba entre los favoritos europeos para esta edición del draft. De hecho, otro base francés, Theo Maledon, comenzó la temporada por encima de él en todas las apuestas. Maledon (ASVEL Villeurbanne), como Deni Avdija (Maccabi), ha jugado la Euroliga, la competición de clubes más importante del mundo después de la NBA. Un escaparate sin parangón para medir a un joven aspirante. Sin embargo, grandes nombres europeos de la historia de la NBA, con Nowitzki y Gasol al frente, dieron el salto sin dejar huella en la máxima competición europea.

Si Killian Hayes acaba convirtiéndose dentro de muchos años en un integrante más de ese grupo lo hará de la misma manera, aunque con matices. Sí que ha disputado la segunda competición continental, la Eurocup, con el Ratiopharm Ulm alemán. Entre liga alemana, Copa y Eurocup, Hayes ha promediado 11,6 puntos y 5,4 rebotes la pasada campaña. Y poco a poco le ha ido comiendo el terreno a otros aspirantes hasta convertirse en uno de los candidatos favoritos de este año de los que llegan del Viejo Continente. Lo curioso, una vez más, es que Hayes está muy ligado a Estados Unidos desde el mismo día de su nacimiento, el 27 de julio de 2001 en Lakeland, Florida. En el mismo hospital que nació su padre, DeRon Hayes, exjugador que por aquella época jugaba allí, en la ABA creada como liga semiprofesional en 1999.

Un año después se mudaron a Francia tras el fichaje de DeRon por el Cholet, el equipo del pueblo de su mujer, también exjugadora. Ambos se conocieron cuando la hermana de Sandrine, su madre, salía con un compañero de DeRon, su padre. El baloncesto, de alguna manera, es el responsable de que Hayes llegase al mundo y creciendo en una casa tan apegada a este deporte es normal que acabase dedicándose a él. Primero en las categorías inferiores del Cholet, época en la que veía vídeos de YouTube, especialmente de Dwyane Wade, para intentar mejorar su juego y aprender nuevos movimientos. Wade, que triunfaba en la Florida natal de Hayes y a la que el base volvía cada cierto tiempo. Allí jugaba partidos donde demostraba su evidente mejora.

Cuando llegó el momento de dar los últimos pases antes del baloncesto profesional Hayes quiso irse a Estados Unidos, jugar en el instituto y en la Universidad antes de intentar dar el salto a la NBA. Fue su padre, quien ya había hecho ese camino con cierto éxito en los Nittany Lions de Penn State como un prolífico anotador, quien le desaconsejó dar ese paso y quedarse en Europa. Hayes recibió múltiples ofertas de equipos más grandes de todo el continente, pero no fue hasta 2019 cuando dejó Cholet para marcharse a Alemania, donde los últimos meses ha demostrado tener una capacidad para dirigir a su equipo impropia de su edad, combinada con un potencial defensivo natural y una media de rebotes superior a la habitual para el puesto de base gracias a su 1,96 de altura. Y su tiro, quizá el punto débil en su juego, está haciendo interesantes progresos. Hay a quienes le recuerdan a D'Angelo Rusell y, en el mejor de los casos, a Manu Ginobili por su forma de sentir el juego: un talento capaz de inventar jugadas imprevisibles. El tiempo dirá si es capaz de cubrir el hueco que ha dejado Tony Parker, el mejor jugador francés de la historia.