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Estrella Roja Estrella Roja

Fase de Grupos - Jornada 7

60

Finalizado

75

Real Madrid Real Madrid
  • 1C9-12
  • 2C18-21
  • 3C25-16
  • 4C8-26

EUROLIGA | 7ª JORNADA

El Madrid se estrena fuera de casa en la pista de la Décima

El Real logra en Belgrado, la Ciudad Blanca, su primer triunfo a domicilio en la Euroliga después de tres derrotas. Gran último cuarto: 8-26. Tavares, Llull, Rudy y Garuba, destacados.

El Madrid volvía a jugar año y medio después en el colosal Stark Arena, más de 16.000 espectadores esta vez en el escenario de la Décima. La primera visita desde entonces a Belgrado, la Ciudad Blanca, trae una victoria sin título pero con logro: fin a la mala racha fuera de casa en la Euroliga, primer triunfo con Tavares, Llull, Rudy y Garuba de protagonistas tras encadenar tres derrotas.

Una secuencia bastante negativa, aunque nada que no hubiera ocurrido antes. En aquella temporada de éxito, la 2017-18, la de la despedida perfecta de Doncic, llegó a encadenar cuatro tropiezos a domicilio entre noviembre y principios de diciembre, más o menos por estas fechas.

El Real recupera ahora el balance positivo en la clasificación (4-3) que le devuelve de momento a los puestos del playoff. Una victoria de mérito en cancha dura aunque sin un juego redondo, sin solventar “ese moverse a tirones” que Laso quería corregir en la previa. Quizá por presencia en el partido (apenas 7 pérdidas) resultó más consistente que en jornadas previas; por ejecución en el tiro, sin embargo, la irregularidad tocó techo.

Porque el Madrid desgarró al Estrella Roja, que en ataque anda limitado, con un zarpazo terrorífico en el último cuarto (8-26 de parcial) con lo que antes le había traído por la calle de la amargura, el tiro de tres. Cambió el orden del refrán, que pasó a ser quien a triple muere, a triple mata.

Al cruce con el minuto 30 llevaba un paupérrimo 3 de 22 (13%). Mezclaba lanzamientos liberados con otros muy forzados y, sobre todo, desesperaba algo su insistencia, casi obcecación, por no dejar de intentarlo sin siquiera explorar otras soluciones, sin forzar más entradas una vez que el balón se abría al perímetro tras la primera arremetida en el bloqueo y continuación. Los jugadores andaban convencidos de que a base de darse cabezazos con el mismo muro acabarían derribándolo. Lo que no habla bien del abanico de recursos en esos momentos aunque sí de la fe absoluta en sus posibilidades.

El acierto de Rudy, Llull y Causeur

Los triples, el talón de Aquiles durante tres cuartos, catapultaron a los blancos en el último. De no ver aro a descabalgar al rival con un determinante 7 de 9 en el tramo vital (tres dianas de Rudy y dos de Llull y de Causeur). Hasta que le quitaron la tapa a la canasta serbia, Tavares y el rebote ofensivo (14, de ellos 4 de Garuba) lo sostuvieron todo.

El pívot caboverdiano transmitió buenas sensaciones desde el inicio pese a mezclar cal y arena, pero aguantaba una finta, rozaba el robo en un balón a ras de suelo en medio campo y sus números se disparaban. Su influencia crecía y se erigió en pilar visitante al tiempo que apagaba la luz del ataque local: 11 puntos, 9 rebotes y 5 tapones, aunque la estadística le birló al menos un par de gorros, como es habitual. No tan lejos del triple-doble. A su lado, Garuba, medio partido sobre el parqué en un día negado de Randolph. El canterano, bien colocado siempre, es una garantía en defensa y rebote. Mientras, al timón (Campazzo y Llull salieron de titulares), Laprovittola completaba un buen segundo cuarto cuando el marcador era muy exiguo: 12-22. Enfrente, un ex, Kuzmic, acumulaba presencia en cancha, pero de nuevo chocaba con la sombra de Tavares, que aguantaba en pista 30:11 y solo dos faltas.

Los peores momentos llegaron en el tercer acto, con el tirador Billy Baron, hermano de Jimmy, al que dirigió Laso en San Sebastián, en vena de acierto (17 puntos). El base Lorenzo Brown (14 más 6 rebotes y 5 asistencias) era el otro faro del Crvena Zvezda, que entró al cuarto periodo arriba: 52-49. Entonces, un parcial de 0-12 en cinco minutos sacó al Real del camino de cabras para reincorporarle a la autopista. Entre Llull y Rudy, 19 tantos. Muy bien acompañados por Causeur. El base menorquín, aplicado también en defensa, guio la nave con Campazzo en el banco. Y dejó además la jugada del día sobre la bocina del descanso. Embocó un tirito de media distancia tras lanzar al suelo a Lazic por pura aceleración y driblar a Faye antes de la ejecución. Una actuación irregular, aunque sanadora para un Madrid que ya gana fuera de casa. A triple limpio.