Equipo extraordinario el Villarreal; venía de empatarle al Madrid, y revalidó la lección de calidad; el Barça sufrió como siempre que se confía: tras el gol tempranero de Neymar, los amarillos se alzaron con el dominio y protagonizaron un peligro que al fin les resultó corto. Luis Enrique recurrió a la Vitamina X. Santo remedio
El Barça empalideció el sábado y anoche se puso rosa de alegría, en una primera parte que parecía hecha para recuperar la confianza en sí mismo. La segunda parte recobró el juego pálido, dejó terreno al City y lo pagó con un gol de Kun.
Como Iniesta, juega para otra grada.
Al Barça lo dejó pálido el fallo de Alves. El lateral entró en la historia de un fracaso con la alevosía de un niño que rompe un juguete precioso. Se interrumpió una racha y se hizo otra vez un nudo en la garganta del equipo azulgrana.
Ha puesto la Liga patas arriba.
Simeone hace comedia, claro.
El Atlético es uno de los equipos más simpáticos del mundo. Entre sus jugadores hay uno que mantiene la sensación de que sigue siendo El Niño. Marcó el primer gol, hasta que El Niño de ahora, Neymar, empató, y dejó el mensaje de que manda él.

BARCELONA
Leo Messi, una rueda de fuego
Victoria mínima, esperanza igualada. El Barça jugó contra un tractor aerodinámico, animado desde la banda por dos hooligans nobles, el Mono Burgos y Simeone, que actúan en los partidos como si les fuera la vida en ellos.
El Barça le hizo el boca a boca a Luis Enrique. A cambio, éste planteó un partido con sentido común y con sentido del Barça. El equipo azulgrana sacó lo mejor:, Messi, Iniesta, Piqué, y puso en juego más su inteligencia que su fuerza. La fuerza la exhibió el Atlético, pero su exceso fue en su contra. Enfrente tuvo osadía y alegría, en el campo y en la grada.
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