SUPER BOWL

La dieta de Tom Brady para disputar su décima Super Bowl a los 43 años

El quarterback de los Tampa Bay Buccaneers buscará esta madrugada su séptimo título en plena forma gracias a una alimentación alcalina y mucho ejercicio.

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Tom Brady puede ampliar su leyenda esta madrugada en la Super Bowl LV en la que se enfrentarán sus Tampa Bay Buccaneers frente a los Kansas City Chiefs de Patrick Mahomes. El veterano quarterback ya es el jugador con más títulos de la historia con seis, el que más MVP ha levantado con cuatro, el que tiene más finales, más pases de touchdown, más pases completados... Pero quiere más, por eso lleva a cabo una restrictiva dieta que le permite competir al máximo nivel a los 43 años.

Hace unos años, el propio deportista explicó a través de un libro cómo nutre su cuerpo para competir, con una combinación de filosofías y predominio de verduras, pero sin sufrir ni ser radical: "El régimen que sigo es una mezcla de filosofías orientales y occidentales. Algunos de estos principios existen desde hace miles de años. Mi régimen nutricional puede parecer restrictivo para algunas personas, pero para mí no es natural comer de otra manera", publicó en 'The TB12 Method'.

Pero antes de pasar directamente a los alimentos que come, hay que destacar la máxima que sigue Brady: mantenerse siempre bien hidratado. De hecho, nada más levantarse ingiere un vaso de más de medio litro de agua infundida con electrolitos, durante el entrenamiento matutino sigue bebiendo, y al final del día termina con una cantidad entre los 12 y los 25 vasos de agua, muy lejos de los 8 que en su día recomendó como mínimo la Organización Mundial de la Salud. "Pongo electrolitos a prácticamente todo lo que bebo", explica, unas sustancias que se encargan de equilibrar la cantidad de agua en el cuerpo, el nivel de pH, transportan nutrientes a las células y regulan la presión sanguínea.

Alimentos reales y también caprichos

Brady se levanta temprano, a las seis de la mañana, y tras el pertinente vaso de agua, se prepara un batido con arándanos, plátano, nueces y diversas semillas, aportando así una inmensa cantidad de antioxidantes, grasas y calorías para afrontar el entrenamiento de las ocho de la mañana. Tras ejercitarse, siempre antes de que se cumplan 20 minutos, consume otro batido, en este caso con proteína en polvo, leche de almendras y más electrolitos.

El mariscal de campo de los Buccaneers pasa poco tiempo sin comer, y los alimentos que ingiere suelen contribuir a la reducción de la inflamación muscular, con productos alcalinos como espinacas, brócoli, batatas, coles de Bruselas o incluso infusiones de diente de león. Además, es bastante estricto a la hora de combinar los productos. Por ejemplo, no toma frutas con otros alimentos porque "es malo para la digestión", no combina proteínas con carbohidratos como pan o patatas y sí une todo con las verduras, pues según el chef personal del jugador ocupan el 80 por ciento de su alimentación. Aguacate, huevos, ensaladas con pescado, hummus, frutos secos, verduras asadas, pollo, arándanos, manzanas, plátanos, pepinos, espinacas... Muchos productos y muchas formas de combinarlos, todo ello para rendir al máximo tanto en sus entrenamientos como en los partidos.

Eso sí, si algún día tiene un capricho se lo da: "Si tengo ganas de bacon, lo como. Lo mismo pasa con la pizza. Nunca debes restringir lo que realmente quieres. Somos humanos, y solo tenemos una vida", explicó en este caso para Men's Health. "Lo que ha cambiado a medida que envejezco es que si quiero pizza, quiero la mejor pizza. No como una que sabe fatal para luego preguntarme: '¿Por qué estoy comiendo una pizza de mierda?', añadió. Pero todo sin dramas y sin sentimiento de culpa: "Tengo un amigo que se pone de los nervios si esto o aquello no es lo más orgánico. Y yo le digo: 'Ese estrés te va a dañar mucho más que comer esa patata frita".

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