Más allá del fútbol

Regueiro, ex del Valencia, feliz en una juguetería tras superar una dura enfermedad

El exfutbolista también de Racing de Santander y Real Murcia sufrió varias tragedias familiares que le alejaron del deporte que tanto amaba.

Regueiro, ex del Valencia, feliz en una juguetería tras superar una dura enfermedad

Mario Regueiro jugó en la liga española durante más de ocho años y despuntó por su calidad y su talento partiendo desde la izquierda, pero años más tarde su vida se truncó por varias tragedias familiares que le llevaron a sufrir una depresión. Ahora, ha concedido una entrevista para el diario Olé en la que confiesa que ha vuelvo a sonreír mientras trabaja junto a su esposa en una juguetería de Montevideo, alejado ya de una enfermedad que le costó mucho tiempo superar.

El uruguayo llegó a España en el año 2000 para ingresar en las filas del Racing de Santander, donde estuvo cinco temporadas en las que vivió un descenso y donde poco a poco se fue asentando como un jugador diferencial en la banda izquierda. Disputó 130 partidos con el conjunto cántabro, siendo la última de ellas en la que más goles anotó con ocho, lo que despertó el interés de algunos de los equipos más grandes de España. El Atlético peleó por su fichaje, pero finalmente el extremo recaló en el Valencia a cambio de más de un millón de euros. Después recalaría en el Real Murcia y en el Aris Salónica antes de regresar a su país.

Mario Regueiro celebra un gol junto a David Villa durante su etapa en el Valencia.

En la actualidad, con 41 años, Regueiro ha dejado el fútbol y los años más complicados atrás gracias a una juguetería que dirige con su mujer: "Fue la mejor decisión que pude tomar. Me ayudó a salir adelante, a mantener la cabeza ocupada. Necesitaba matar el tiempo y no quedarme en casa", explica. "Era un proyecto que siempre tuvo mi esposa y que por cuestiones de mi carrera, los tiempos y demás, no lo había podido concretar. Cuando me retiré y me recuperé de mi enfermedad, nos pusimos a estudiar la zona y vimos que faltaba un lugar así. Así que aprovechamos y abrimos frente a una escuela". El nombre de la juguetería ilustra el dulce momento de Regueiro: 'Toy Feliz'. "Pasé de golpear pelotas a envolverlas".

Su batalla contra la depresión

La apacible vida del deportista de élite que vivía Regueiro se vino abajo en 2011, cuando dos de sus sobrinos fueron asesinados en un ajuste de cuentas. No sería la única tragedia familiar que viviría, puesto que en 2013 otra sobrina moría en un accidente de tráfico. Su hermana no soportó esta pérdida y decidió suicidarse, lo que llevó al futbolista uruguayo a una profunda depresión que lo alejó del fútbol y lo puso en manos de psicólogos y terapeutas.

"Estuve dos años y medio con la depresión y fue muy profunda. Me costó mucho salir, se me hizo muy difícil en su momento. Cuando arranqué la depresión no me di cuenta. Una vez que lo asimilé, ya estaba enfermo. No tenía ganas de salir a la calle, me quería encerrar, tirarme en la cama y ni ver a mi mujer y mis hijos. Los que estaban a mi alrededor lo padecieron", confiesa.

En aquella época defendía los colores de Racing de Avellaneda, que le pusieron todas las facilidades para que pudiera recuperarse. Finalmente superó la depresión y decidió volver a jugar al fútbol en Defensor Sporting y luego en Cerro, en Uruguay, el mismo club en el que comenzó su trayectoria. ¿El motivo? Sus hijos: "Fue muy importante. Yo quería que mis hijos me vieran cerrar mi etapa en el fútbol dentro de una cancha y no en una clínica".

Afortunadamente esa etapa ha quedado atrás: "Hoy puedo decir que me estoy divirtiendo con la vida que tengo. Soy muy feliz y hacía mucho tiempo que no me divertía así en la vida. Estoy en un gran momento".