Una reina de África a la que le cuestan los Mundiales
El exdelantero Hossam Hassan, que aún mantiene el récord de goleador histórico de la selección, es el actual técnico de un equipo que llega a Barcelona sin Salah pero pletórico de moral.

Una deuda histórica. Egipto tiene una asignatura pendiente en los Mundiales y querrá saldarla en la que, por edad, podría ser la última presencia de Mohamed Salah en una gran cita planetaria de selecciones. El crack del Liverpool, que no va a estar hoy en Barcelona por problemas físicos, marcó los dos goles de su país en una edición de 2018 a la que llegó muy condicionado por la lesión sufrida en la final de la Champions ante el Real Madrid, hasta el punto de perderse el primero de los tres encuentros. Era el primer Mundial de los faraones desde 1990 y el último hasta la fecha, y el equipo norteafricano se marchó con tres derrotas, incapaz de puntuar pese a competir decentemente en los tres encuentros. Y por ahí hay que entender la espina que el país se quiere sacar en 2026: es el gran dominador en el palmarés de la Copa África de Naciones, competición que ha ganado en siete ocasiones —tres de ellas en este siglo—, y sin embargo sus estadísticas en los Mundiales son desastrosas: sólo tres participaciones y ningún partido ganado. Para enfrentarse al peso de esa losa la federación se encomendó al máximo goleador histórico del equipo nacional, un Hossam Hassan que, con 69 tantos, aún supera a Salah por dos anotaciones. Su carrera como entrenador, que se inició en 2008, está siendo mucho más discreta que la que tuvo como delantero, pero su estatus de leyenda le valió para asumir un cargo que en 2018 ocupó Héctor Cúper.
Buenas sensaciones. La clasificación para el Mundial fue más fácil esta vez: la ampliación de cupos ha favorecido especialmente a África, que pasó de tener cinco plazas directas a nueve más otra de repesca. Los de Hassan arrasaron en un grupo en el que Burkina Faso y Sierra Leona eran los rivales más complicados: ganaron ocho partidos y empataron dos, acabando invictos. La cuarta plaza en la última Copa de África se entendió como un resultado aceptable, pese a que en algunos encuentros al equipo le faltó brillantez. Precisamente la que sí tuvo en su último amistoso, el espectacular 0-4 ante Arabia Saudí en Yeda el pasado viernes. Una exhibición que cobra más valor teniendo en cuenta la ausencia de Salah. Destacaron especialmente dos jugadores de tres cuartos de campo que son también compañeros de club en el Al Ahly del Cairo: Zizo y Emam Ashour. De buen nivel técnico, representan perfectamente el fútbol refinado que siempre ha gustado en Egipto y que en el pasado tuvo a grandes exponentes como Mohamed Abou Trika y Ahmed Hassan. Más tardía ha sido la explosión de Islam Issa, un extremo de treinta años que está rindiendo a un gran nivel en el Ceramica Cleopatra, un club que ha llegado recientemente a la élite del fútbol egipcio.
Noticias relacionadas
Experiencia europea. Hay muchos jugadores de la liga local en la convocatoria: un total de diecinueve. No es raro: es uno de los campeonatos más fuertes del fútbol africano. Los clubes pagan bien y tienen bastante capacidad para retener el talento. Pero también hay quien busca triunfar en Europa: hay un segundo grupo de futbolistas que pueden aportar la experiencia de la alta competitividad de nuestro continente. Es el caso de Marmoush, de Mostafa Mohamed —un delantero muy potente del Nantes—, del oviedista Hassan —la nueva incorporación pensando en el Mundial— o de un Trézéguet que, aunque ha vuelto al Al Ahly, estuvo muchos años fuera, destacando su paso por el Aston Villa. El apodo le viene por el famoso exdelantero centro francés, aunque él ha acabado haciendo carrera más bien como extremo.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar