Opinión

Se acabó el efecto Arbeloa

El técnico aupado al banquillo más por sus relaciones personales que por su valía como entrenador, empeoró al equipo con los cambios.

ALVARO ARBELOA
JESUS ALVAREZ ORIHUELA
Antonio Romero
Redacción de Diario AS
Actualizado a

El partido del Madrid fue un disparate con difícil explicación teniendo media Liga en juego. Empezando por la apatía de muchos jugadores y siguiendo por un entrenador paralizado desde el banquillo, el Getafe le pegó un repaso en intensidad y saber manejar los tiempos del choque. Por no hablar del famoso ‘efecto Pintus’, con más de efecto propagandístico que de realidad. Ver cómo los jugadores blancos salían derrotados de cada duelo en cualquier parcela del terreno de juego producía una mezcla de sonrojo e impotencia. Arbeloa, aupado al banquillo más por sus relaciones personales que por su valía como entrenador, empeoró al equipo con los cambios. Y no es la primera vez.

Los que querían ver cierta mejoría en el juego del Madrid desde su llegada al banquillo se estaban haciendo trampas al solitario. Lo único que ha mejorado ha sido el rendimiento de Vinicius, que se estrelló una y otra vez ante el planteamiento tácticamente de Bordalás. La realidad es que la plantilla está mal confeccionada. Faltan líderes y buenos peloteros y cuando faltan los goles de Mbappé no se le gana a casi nadie. La afición se harta y huele el peligro porque tiene pinta de que cuando lleguen envites mayores el descalabro puede ser de época. Y ya no se le podrá echar la culpa al preparador físico del pobre Xabi Alonso...

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