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No sé si me explico

Actualizado a

El mundo se divide entre las personas que dicen “no sé si me entiendes” y las que optan por “no sé si me explico”, y algo parecido ocurre con los entrenadores cuando dirigen a sus futbolistas. No es una cuestión de educación, es el carácter, el estilo. Ahí está Gennaro Gattuso en la banda del Valencia, repitiendo “no sé si me entiendes” una y otra vez, con la voz y con el lenguaje no verbal del cuerpo, un vivo ejemplo de la escuela agitada de Simeone, o de Javier Aguirre, o de ese torrente de carisma que era David Vidal. Son esos entrenadores que, si les dejaran, saltarían al campo a rematar. En el otro extremo está Míchel en el Girona, dando las instrucciones a media voz, “no sé si me explico”, y alineándose con la escuela de Vicente del Bosque, palabra y gestualidad tranquila, o de Ancelotti, mascando chicle quizá para frenar los impulsos, como si el partido se jugara antes en su cabeza y pudieran teledirigir el balón mentalmente.

Me pregunto de qué lado está Xavi en el banquillo del Barça y veo en su forma de actuar una evolución, del “no sé si me entiendes” al “no sé si me explico”, más acorde con esa pausa de cuando era jugador. La temporada pasada, cuando tomó un equipo a medio hacer y bajo la presión por el desastre económico del club blaugrana, sus aspavientos en la banda y su intervención en el juego se intuían más viscerales e inseguros. Ahora, tras un verano de palancas y fichajes, interviene mejor en la alineación, el equipo responde a su propuesta y el diálogo en el terreno de juego es más fluido. Un detalle que corrobora ese nuevo equilibrio: en los dos últimos partidos, de LaLiga y Champions League, Xavi ya ha alineado a todos los jugadores de campo que tiene en la plantilla. Minutos para todos, pues, para consolidar una clase media del equipo al lado de las estrellas, en un diálogo constante para que el concepto de titular y suplente pierda fuerza y poco a poco desaparezcan los malentendidos y los agravios comparativos. Son detalles que dan confianza al aficionado culé, no sé si me explico.

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