Opinión

Muchos vicios y poco mando

¿Quién pega un grito en el campo al que se está tocando las narices? ¿Quién es un ejemplo de entrega y generosidad para el resto?

28/01/26 PARTIDO UEFA CHAMPIONS LEAGUE BENFICA REAL MADRID
FIN DEL PARTIDO ALEGRIA 
TRISTEZA
FEDE VALVERDE
JUDE BELLINGHAM
JAVIER GANDUL
Jesús Gallego
En la SER desde 1990, donde ha dirigido y presentado Carrusel Deportivo, Ser Deportivos y Hora25 Deportes. Fue reportero de El Larguero y Carrusel siguiendo la actualidad del Real Madrid y la Selección. Ha cubierto la Liga, Champions, Mundiales, Eurocopas y JJOO Olímpicos. Fue presentador de Deportes Cuatro, Golazo de Gol y Movistar Deportes.
Actualizado a

La desconexión de Lisboa devolvió al Madrid a ese limbo futbolístico en el que algunos jugadores parecen estar en Babia, como si no fueran conscientes de lo que se juegan ellos y el club, indolentes ante el repaso que les estaban pegando y la caída de prestigio que suponía. Los golpes de pecho y la contrición provocada por los pitos se difuminaron al encontrarse de frente con un equipo de pierna fuerte y cuchillo entre los dientes. Ante el desafío, en los blancos se fueron produciendo dimisiones en cascada, que dejaron al equipo sin espíritu ni sustancia, y sin nadie que fuera capaz de sostenerlo, tampoco el entrenador.

Por mucho que Arbeloa diga que no quiere que los de arriba se pasen el partido trabajando, en choques de alto nivel tienen que hacerlo, si no, el equipo se parte y se diluye. Si Mbappé se toca las narices cuando los rivales pasan a su lado, manda un mensaje negativo que primero recoge Vinicius y luego Bellingham. En este equipo, en el que es evidente que hay carencias en la construcción, es imprescindible que todos los jugadores sean solidarios a la hora de defender y juntarse, antes de pensar en cómo atacar. Por muchos goles que meta un jugador, si el partido se pierde, su marca no sirve para nada. El año pasado es un ejemplo claro de ello.

¿Quién pega un grito en el campo al que se está tocando las narices? ¿Quién es un ejemplo de entrega y generosidad para el resto? ¿Tiene autoridad el entrenador para recriminar la relajación de determinados jugadores? A estas alturas de temporada parece claro que el equipo no va a jugar maravillosamente al fútbol, pero, con vergüenza, pueden evitar hacer el ridículo y hasta ganar partidos difíciles.

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