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La gran noche de España

Actualizado a

Homenaje a Raphael

Nuestro cantante universal se hizo famoso, entre otras cosas, por ese tema de Gabriel Galán titulado ‘Puede ser mi gran noche’. Hay una parte de la letra que fue premonitoria del festival de fútbol que nos esperaba: “Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche. Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce...”. Pues esta canción atronó siete veces en el estadio Al Thumama de Doha. Una por cada gol que le metíamos a nuestros amigos de Costa Rica, que pagaron el fuego, el vigor, la juventud, el hambre y la calidad de esta España que ha pasado de discutida a indiscutible, con esa versión streamer de Luis Enrique que nos ha recordado la fe y el compromiso innegociable que tiene este grupo en torno al asturiano. España se ha permitido el lujo de darse su mayor festín en la historia de los Mundiales con un fútbol total, trenzado, incisivo, homogéneo, vertical, osado y efectivo. Así jugaba el Ajax de los años 70 y le llamaban la ‘Naranja Mecánica’. Aquí habría que cambiar el color por ese rojo pasión que cubrió el cuerpo de nuestros jabatos desde los tobillos hasta el cuello de la camiseta. Solo Unai Simón se quedó de espectador ante la auctoritas impuesta por nuestra Selección en un partido para enmarcar y para la memoria. Arrancar un Mundial ganando 7-0 es dar un puñetazo en el tablero de ese mapamundi que convierte este evento en el más seguido y apasionante del deporte. En todos los informativos de los cinco continentes ya están hablando de la proeza de los nuestros. Se lo merecen nuestros veteranos (Busquets, Alba, Morata, Azpilicueta...) y nuestros noveles (Gavi, Pedri, Asensio, Dani Olmo, Ferran, Balde, Nico Williams...). Una familia reunida en torno a un padre firme en sus convicciones al que siguen sin fisuras. Lógico tras escucharle que acostumbra a cenar seis huevos. Con tres pares, míster...

Factor confianza

La primera media hora de juego fue un baile televisado en el que Busquets, Pedri, Gavi y Asensio se convirtieron en los maestros de ceremonias. Los ticos corrían tras la pelota como pollos sin cabeza para desesperación de Keylor Navas, que se veía venir el aluvión que terminó ultrajando siete veces su guarida. La gente me preguntaba por qué los tres azulgrana no juegan así en el Barça (Busquets y Gavi han sido suplentes varias veces esta temporada), al igual que el madridista, dado que Asensio apenas ha tenido cuota de pantalla esta temporada en el once de Ancelotti. Luis Enrique ha sabido seducirlos para la causa nacional de La Roja y da gusto ver el entusiasmo, la autoconfianza y la alegría con la que juegan. Parecen los mismos cuerpos encerrados en una mentalidad totalmente distinta. Aquí hay que poner el mérito en el haber del entrenador, que les ha focalizado su verdadero talento. Esto de ser streamer le está viniendo bien al asturiano. Que siga...

Bien Laporte

Cuando el otro día le preguntaban a Laporte si España podría ser campeona del Mundo o si eso era una utopía él respondió como debe hacerlo un líder de vestuario: “¿Por qué no?”. Pues tiene razón. Tan difícil es evaluar que el título esté a tiro como descartar la gloria máxima y más tras la exhibición histórica de hoy ante Costa Rica. Llega la hora de afrontar con humildad pero sin miedo alguno el duelo del domingo ante Alemania, que viene escocida tras el batacazo con los japoneses. Ellos saldrán a muerte, pero la posibilidad de dejarles casi en la cuneta es muy golosa. Si fuera al revés ellos no tendrían piedad de nosotros. Ya les metió este grupo un set en blanco (6-0) en La Cartuja no hace tanto. El mundo entero ya nos mira con recelo y las casas de apuestas cambian sus algoritmos. Estos chavales se lo merecen todo. Pura España.

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