La brocha de Kike, el pincel de Romero y la mancha del racismo
Ni la puntera del delantero ni la delicada zurda del lateral a la escuadra le bastan al Espanyol para cosechar su primer triunfo de 2026. Pero lo más preocupante está en lo extradeportivo.


La brocha de Kike García. Un 27,4 por ciento de la posesión acumulaba el Espanyol en los primeros seis minutos de partido cuando emergió Kike García para justificar más que nunca su sobrenombre de obrero del gol y para desmentir como pocas veces su fama de delantero de área. A pase prodigioso de Pol Lozano tras una recuperación de Cabrera en la frontal propia, corrió el conquense a campo abierto para batir a Dituro con la puntera, cual jugador de fútbol sala, exenta de florituras y repleta de eficacia. Un brochazo para asestar el 0-1 en el primer disparo no ya del Espanyol, sino de todo el encuentro.
Diez jornadas sin puertas a cero. Parece empeñado el Espanyol en recibir goles en todos los encuentros, como viene sucediendo desde que cerrara la portería por última vez, el 13 de diciembre ante el Getafe (0-1). Solo así se explica el enésimo error no forzado, que propició el 1-1 del Elche sin que ni siquiera mediara un remate. Porque Omar llegó tarde para evitar el centro, Cabrera despejó sin fuerza y Lozano, al intentar rechazar el balón, lo hizo por dentro, por lo que el rebote que impactó en Marc Aguado se coló en la meta de Dmitrovic. Y al borde del descanso: el colmo.

125 años… y cuatro meses. Y volvió a suceder. Igual que en la primera vuelta, aquel 25 de octubre soleado y de camisetas amarillas en el RCDE Stadium, anotó el Espanyol un tanto crucial ante el Elche en la reanudación, con asistencia de Edu Expósito y golazo de Carlos Romero. Calcados los tiempos y los protagonistas, si bien en esta ocasión aún sentían los pericos el susto en el cuerpo por el chut a bocajarro de Rafa Mir bloqueado por Dmitrovic en la jugada anterior.
El pincel de fino estilista. Así que el lateral zurdo del Espanyol, que en las acciones anteriores venía de tenérselas con Tete Morente, no sabe meter dianas normales: deben ser obras de arte. Este zurdazo, casi un pase a las mallas por toda la escuadra, lo dibujó con pincel de fino estilista, y ya van cinco. Se reafirma Romero como el defensa más goleador de la Liga.

Omar activa el protocolo antirracista. Tristemente, una vez más se volvió a colar en el fútbol una lacra como el racismo. Fue Omar El Hilali quien advirtió al árbitro, Galech Azpeteguia, de que Rafa Mir le había proferido un insulto presuntamente racista: “Viniste en patera”. Este habló con el delantero del Elche, con ambos capitanes y, en uso del protocolo, también se dirigió a los entrenadores, antes de que un mensaje antirracista sonara por megafonía. Lo más sorprendente es que suscitó pitos entre una grada del Martínez Valero que tan ejemplar había sido con sus aplausos en memoria de Dani Jarque en el minuto 21. En un partido de brocha y pincel, el racismo puso una mancha de esas imposibles de quitar por años que pasen.
Y la pena máxima. Porque, por aquellas circunstancias de la vida, fue precisamente Rafa Mir el autor del definitivo 2-2, ya en el minuto 90, al materializar un penalti que lo era. No lo vio Galech en primera instancia pero sí tras ser advertido por el VAR. Una mano de Romero inapelable, brazo extendido, que impide rematar a su par. Fue la pena máxima en todos los sentidos para los pericos, que vieron cómo Mir lo celebraba mandando callar. Y que en el añadido sufrían la expulsión por doble amarilla instantánea a Pickel, por protestar un posible fuera de banda del propio Mir antes de que le barriera Cabrera. Ni la presencia de JJ Watt pudo procurar en esta ocasión que el Espanyol ganara, y así va desde que comenzó 2026.

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