Opinión

El eterno príncipe del tenis

Alexander Zverev estaba destinado a liderar el tenis mundial tras la retirada del Big Three, pero el destino es muchas veces caprichoso y tiene otros planes...

Alexander Zverev, durante su partido de cuartos de final en el Open de Australia 2026 ante Learner Tien.
Tingshu Wang
Juan Gutiérrez
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
Actualizado a

Alexander Zverev estaba destinado a liderar el tenis mundial tras la retirada del Big Three, pero el destino es muchas veces caprichoso y tiene otros planes. Con Roger Federer y Rafa Nadal ya jubilados, y con Novak Djokovic a la baja, ha sido una nueva generación la que ha tomado el mando, con Carlos Alcaraz y Jannik Sinner mano a mano. Zverev se ha asentado a la estela de ambos, en el número tres, a la espera de una oportunidad que le permita por fin alzar su ansiado Grand Slam. Lo ha ganado prácticamente todo, pero le falta un grande. Tuvo una oportunidad de oro en la final del US Open 2020, pero cedió su ventaja de dos sets ante Dominic Thiem, que pertenecía a una generación intermedia, perdida, en la que también destellaba Grigor Dimitrov.

Nuestro protagonista de hoy estaba etiquetado como el mejor de la primera NextGen, el nombre que se aplicó a aquellos tenistas proyectados a tomar el relevo. Pero ni siquiera pudo liderar su quinta, que catapultó al ahora apagado Daniil Medvedev al número uno y al triunfo en el US Open 2021. Por unas cosas o por otras, Zverev siempre está a la sombra de otros. Tiene un palmarés brillante, con un total de 24 títulos que incluye siete Masters 1.000, dos ATP Finals, un oro olímpico… Solo le falta la joya de la corona, un Grand Slam, que ha acariciado en tres ocasiones.

Noticias relacionadas

Ahora topa en Melbourne con Alcaraz, que también tiene su propia asignatura pendiente: nunca ha ganado el Open de Australia. El balance entre ambos está igualado, 6-6, pero Zverev ganó aquí al español hace dos años. Será “una gran batalla”, como apunta Carlitos, porque los dos persiguen su propio anhelo. Son dos fenómenos destinados a sentarse en el trono del tenis mundial, con la diferencia de que uno ya es el rey, y el otro continúa como el eterno príncipe.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer
Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados