Dos tropiezos que hacen dudar al Galatasaray
Los últimos resultados han enrarecido el ambiente. El equipo de Buruk es líder de la liga, pero la derrota en la Supercopa ante el Fenerbahçe hizo mucho daño. Se espera que el regreso de Osimhen sirva de revulsivo.

Una semana complicada. El Atlético llega a Estambul en un buen momento. Aunque la hinchada del Galatasaray creará un ambiente hostil y responderá ante la visita de un equipo de prestigio, el entorno está viviendo con preocupación un tramo en el que la autoridad del conjunto de Okan Buruk en los torneos domésticos se ha evaporado. Han bastado una derrota en la final de la Supercopa ante el eterno rival Fenerbahçe y un empate en liga en casa contra el Gaziantep —que ha reducido la ventaja al frente de la tabla a sólo un punto— para que haya reaparecido un nerviosismo que ya se vivió entre finales de noviembre e inicios de diciembre, cuando se juntaron las dos derrotas en Champions frente al Union Saint-Gilloise y el Mónaco. Aquel tropiezo contra los belgas aún escuece, porque ese día estaba marcado en el calendario como el que tenía que confirmar la clasificación, al menos, para la ronda de playoff. Pero la montaña rusa permanente del campeón turco se expresó con claridad ese día: donde había perdido el Liverpool venció un debutante en la competición. El choque frente a los de Bruselas lo podrá poner como ejemplo Simeone para hacer ver a sus jugadores que, por muy infierno que sea, el feudo del Galatasaray puede ser conquistado, y más en un momento como el actual, en el que las dudas han vuelto a aflorar. Desde que Okan se sienta en el banquillo, el conjunto de Estambul ha ganado las tres ligas que ha disputado pero siempre ha rendido por debajo de las expectativas en Europa. Existe la sensación de que le falta el oficio, el ritmo e incluso la maestría táctica para imponer su calidad en el contexto internacional, donde no basta con el talento de figuras como Osimhen, Sané y Yunus Akgün.
Una reaparición esperada. Al delantero nigeriano se le ha echado de menos. Tanto que se siguió con expectación su conflicto con Lookman durante la Copa de África por si podía suponer un retorno precipitado. No ocurrió, y sin él el equipo ha estado atascado de cara a la portería rival. Los números de Icardi no son malos, pero Osimhen ofrece mucha más movilidad y es más agresivo sin balón. Aunque haya entrenado muy poco con el equipo, se espera que sea titular en un ataque en el que Sané partiría desde la derecha, con Akgün en la mediapunta —muy buen golpeo desde media distancia— y con el tremendamente polivalente Baris Alper Yilmaz en la izquierda. Este último evitó la derrota contra el Gaziantep marcando en los últimos minutos y es un incordio para cualquier rival por su tremenda capacidad de sacrificio.
Dudas en el medio campo. Con Gabriel Sara lesionado y con rumores sobre una posible salida de Torreira en el mercado invernal, Okan no tiene un panorama ideal en la medular, donde la abundancia de talento era notable hasta no hace tanto. Quizá tenga que recurrir a un Gündogan que a sus 35 años sufre en el doble pivote en partidos de mucha intensidad. El gabonés Lemina parece fijo en esa demarcación.
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La espalda de Bardakci. Davinson Sánchez y Abdulkerim Bardakci forman una pareja de centrales muy dominante en el juego aéreo. Pero si el colombiano puede tener más capacidad atlética para corregir a su espalda, el turco es menos ágil en los giros, por lo que buscar el desmarque en profundidad por su zona puede ser favorable para los intereses del Atlético.
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