Centro de gravedad
Ya sabemos que no es un fino estilista ni un mediocentro creativo, pero Tchouameni, ahora mismo, es fundamental. El medio elegido para afrontar los partidos duros será con Valverde, Camavinga y Güler, junto a él

El lamentable episodio racista sufrido por Vinicius en Lisboa oscureció el gran partido del Madrid, quizás el mejor de toda la temporada. Por momentos, el equipo de Arbeloa acorraló al Benfica y se mostró superior y dominante como se le ha visto pocas veces. Fue un conjunto sólido, con las líneas juntas, y con un medio campo de muchos octanos, donde destacó el francés Tchouameni. A sus veintiséis años, Aurélien es ahora mismo un jugador fundamental en esta plantilla. Ya sabemos que no es un fino estilista ni un mediocentro creativo, pero conoce el oficio y, cuando está bien físicamente, es una cosechadora imparable.
A ese centro de gravedad, el entrenador ha decidido unir dos máquinas auxiliares que recorren el campo arriba y abajo dándole todavía más consistencia: Valverde y Camavinga, que tampoco son violinistas, pero no son mancos. Entre los tres corren, roban, se colocan y tapan como si fueran cuatro o cinco, lo que permite a Güler estar algo más libre de obligaciones para lanzar a los de arriba. Este medio campo parece el elegido para afrontar los partidos duros, los que van a decidir si el proyecto está para competir con los grandes de Europa. Es un indicio esperanzador, ya veremos qué pasa cuando se recupere Bellingham pero, habiendo cogido el hilo competitivo, volver a marear la perdiz puede despistar.
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