Con la mirada puesta en París 2024

Los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 supusieron un antes y un después para el deporte de alto nivel en España. Cuando apenas habían trascurrido los primeros días de competición, nuestros deportistas ya superaban el número de medallas de oro logradas en toda nuestra historia. Un éxito sustentado en diversos pilares, pero cultivado durante los años previos a través de una decidida y generosa apuesta de financiación para el máximo nivel cuyo mejor exponente fue el plan ADO. Una apuesta que marcaría el devenir del deporte español.

A lo largo de estos 30 años, nuestro deporte de alto nivel ha recorrido un ilusionante camino lleno de momentos brillantes que siempre estarán en nuestra memoria. La edad dorada del deporte español fue la mejor ventana para una sociedad que miraba al futuro con ilusión y sin complejos. Cuando se apagó la llama olímpica y paralímpica de Tokio el pasado verano de 2021, en el Consejo Superior de Deportes tuvimos claro que era el momento de emprender una profunda reflexión. Era el momento de escuchar, de estudiar todas las posibilidades y, sobre todo, de ser valientes.

La primera decisión que tomé como secretario de Estado para el Deporte fue la de reunirme, uno a uno, con los máximos dirigentes de todas las federaciones deportivas españolas. Y muchos me trasladaron un mensaje común: nuestro deporte de máximo nivel necesita certidumbre, trazar estrategias a largo plazo que permitan levantar el vuelo y afrontar con garantías los desafíos de los próximos años.

Desde ese momento nos pusimos a trabajar para dar respuesta a su demanda. Y esta semana podemos decir que comienza, sin duda, la segunda revolución del deporte de alto nivel español, después de que hayamos reformulado el sistema de financiación para el ciclo olímpico y paralímpico que culminará en París 2024. Este martes, el Consejo de Ministros aprobó un histórico presupuesto de carácter plurianual para las federaciones de 187 millones de euros.

El objetivo es garantizar la estabilidad económica y dar continuidad a los programas deportivos, a la preparación de nuestros y nuestras deportistas, de cara a los próximos Juegos. Nuestro deporte de alto nivel contará con unos presupuestos asegurados hasta 2024 independientemente del ciclo económico o de cualquier otra consideración. Otorgamos certidumbre para ganar en eficiencia, planificación y resultados.

El grueso de las subvenciones, con un total de 173 millones -más de 57 millones anuales para 2022, 2023 y 2024-, irá destinado a apoyar y subvencionar los programas y la actividad deportiva de las federaciones para que los y las deportistas españoles consigan los mejores resultados posibles en Campeonatos del Mundo, de Europa y los citados Juegos.

Además, el programa Team España Elite, que hemos anunciado hace semanas, destinará 48 millones en tres años para mejorar la preparación de aquellos y aquellas con más opciones de lograr medalla o diploma en París. Por último, y no menos importante, hemos procedido a mantener las conocidas Becas ADO a través de otros 8 millones adicionales aprobados también el pasado martes en Consejo de Ministros. El apoyo financiero es mayor que nunca.

Barcelona 92 culminó de forma brillante la apuesta de una sociedad que vio en el deporte la mejor forma de proyectarse al futuro. Un éxito deportivo que trascendió al plano sociológico, cultural y económico. Hoy, sin olvidarnos tampoco del deporte base, fijamos la mirada en nuestros deportistas de alto nivel que preparan su participación en París 2024 mientras resuenan en nuestra mente aquellas inspiradoras palabras que atribuyen al genio Michael Jordan: “Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con qué pasará, otras hacen que suceda”. Hagamos que suceda.