Antonio, en la línea de David y Eduardo

El Madrid lleva unos años con mucho tino a la hora de contratar jugadores. Es indudable que Alaba y Camavinga son dos ídolos para la afición y todos valoran el low cost con el que llegaron hace unos meses. El austriaco acababa contrato en el Bayern Múnich y no hubo que pagar traspaso alguno por él. Y el joven jugador francés fue contratado al final del mercado de verano por algo menos de 40 millones al Rennes. Dos chollos a buen precio y con un rendimiento excepcional en su primer curso de blanco. Y un detalle 'españolizado' que me gusta. Alaba se llama David y Camavinga, Eduardo. Así es más fácil familiarizarse con ellos. Pues ojo al nuevo y flamante fichaje. Rüdiger se llama... ¡Antonio!

El alemán es una fiera. Un tipo duro en el campo y un vacilón simpático en el vestuario. Un poli malo que junto a Militao, Alaba y Nacho completará la mejor rotación de centrales de Europa. El nivel de los cuatro es tan alto que Alaba acabará muchas veces de lateral izquierdo, dando relevo a Mendy una vez consumada la llorada marcha de Marcelo del lateral zurdo.

Con Rüdiger, otro que llega gratis por haber sabido esperar su hora para cumplir su sueño, Ancelotti gana en fortaleza para su zona defensiva, sobre la que se cimenta la fuerza del equipo para atacar con la solvencia que ha mostrado este año en forma de Triplete. Rüdiger, designado por la UEFA como integrante del once ideal de esta edición de la Champions, es de esos centrales que dan miedo solo con mirarle a los ojos. No reparte felicitaciones de Navidad. Tiene carácter, personalidad y en el vestuario del Chelsea mostraba un carisma que le hacía ser tan querido como respetado. Encajará seguro. Era amigo de Courtois y Hazard en Stamford Bridge, y de Kroos en la selección alemana. Mi beneplácito para Antonio, David y Eduardo...