El sello del Bayern

Después de que Joachim Löw probara con un esquema con tres centrales en sus últimos años en el cargo, Hansi Flick ha apostado por el mismo sistema con el que levantó la Champions League con el Bayern: un 4-2-3-1 clásico, agresivo en la presión y de naturaleza marcadamente ofensiva. De hecho, en varias posiciones repite los nombres que le encumbraron en Baviera. No es raro ver a Kimmich y a Goretzka formando el doble pivote -aunque ahí también tiene opciones Gündogan-, a Gnabry y a Sané en los costados y a Müller en la media punta. En ocasiones, pues, los dos medios centros y los tres mediapuntas coinciden al 100% con su etapa gloriosa en el club germano más laureado. Es cierto que en el último partido de la fase de clasificación, en Armenia, ensayó el 3-4-2-1, pero fue en un encuentro ya intrascendente.

Aunque se puede decir que las alternativas y las posibles variantes existen en todas las posiciones y que Flick no ha consolidado un once titular fijo, es atrás donde resulta más complicado acertar qué cuarteto será el titular en Qatar. Rüdiger y Süle parten con ventaja en la pareja de centrales, pero en los últimos meses ha ganado fuerza el nombre de Nico Schlotterbeck, un joven del Friburgo al que siguen todos los grandes. En el lateral izquierdo, parece que el hombre del momento es David Raum, del Hoffenheim, uno de los mejores centradores de la Bundesliga.

Alemania tiene cuentas pendientes con España o por su fracaso en el último Mundial (cayó en fase de grupos) y Eurocopa, lo que la convierte en especialmente peligrosa.