Jamás duden de Shon Weissman

Llega la hora de la verdad para alcanzar los objetivos, los diez últimos partidos que dictarán si la temporada ha sido maravillosa, simplemente buena o un total y absoluto fracaso. Hasta ahora sólo había que colocarse bien y estar en el pelotón de cabeza para asaltar con contundencia esas dos plazas que dan el ascenso directo, porque, no nos engañemos, cuando hay que estar en ascenso directo es al finalizar el último partido de la temporada regular. ¿Es posible matemáticamente a día de hoy? ¿Alguien puede garantizar que el Eibar y el Almería van a ganar todos sus partidos de aquí al final del campeonato? ¿Por qué no pueden perder dos partidos de forma consecutiva, como hizo el Real Valladolid? No es el momento de ser pesimista y mucho menos en este tramo de la temporada, donde los jugadores necesitan todo el apoyo de la afición.

También despierta ciertas dudas el rendimiento de Shon Weissman, sobre todo después de pasar la COVID. El club negoció con la Federación de Fútbol de Israel para que no formase parte de la convocatoria de los partidos amistosos frente a Alemania y Rumania, lo que se sumó a su propio deseo de ayudar en la lucha por el ascenso. Es un jugador comprometido 100% con el Pucela y se dejará la última gota de sudor para estar la próxima temporada en Primera. Dudar de Weissman es peligroso, es como dudar de un león dormido; en cualquier momento puede despertar y darte un zarpazo mortal. Su sequía goleadora coincide con el bajón de todo el equipo y con el bache que sufren Roque Mesa y Aguado, que son los encargados de elaborar el fútbol necesario para el finalizador del equipo. Muchas de las opciones para que el Pucela pueda ascender pasan por tener al máximo nivel y a pleno rendimiento al hebreo, y él siempre está enchufado al voltaje más alto, pero no es una máquina, es un ser humano que acaba de pasar ese virus que nos dejó encerrados a toda la población del mundo en casa por un tiempo que parecía interminable y que deja secuelas físicas.

Lo más difícil en el fútbol es marcar goles, por eso los delanteros son los más caros cuando sales al mercado para firmar a un futbolista, y por eso Weissman es el fichaje más caro del Real Valladolid en toda su historia. Un futbolista que ha caído de pie en Valladolid tanto en el club como entre la afición, y eso no es nada fácil. Es el jugador más querido y se lo ha ganado tanto con su rendimiento dentro del verde como con detalles con aficionados fuera del campo. Lleva 13 goles y está a cuatro goles del máximo goleador de la categoría, el uruguayo Stuani. Su objetivo es ascender con el Real Valladolid siendo el pichichi de la categoría y yo no me atrevería a apostar contra él. Quedan diez partidos y no es el momento de dudar ni del equipo ni de su goleador, es el momento de apostar fuerte y apoyar, no de criticar a posteriori, que es lo fácil. Las notas, siempre a final de curso, pero ahora hay que estar a muerte con los hombres de Pacheta, que es cuando necesitan el aliento de la afición.