¿Y si nos proponemos otra bilbainada?
La trompeta de Villalibre está bien afinada. Como bien apuntó ayer el presidente del Athletic, el club se mueve estos días con la idea de protagonizar otra bilbainada.


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El Athletic era una jaula de grillos el año pasado más o menos por estas fechas. La directiva, que llevaba semanas aguantando a Garitano de mala manera, decidió cesarlo posiblemente en el momento más inesperado, tras ganar al Elche. Ese fue el regalo de Navidad al deriotarra el 3 de enero. Hacía tiempo que estaban con ganas de fichar a Marcelino, de apostar por uno de los entrenadores con más prestigio de nuestro país, y dieron el paso ese día. No pudo ser mejor el aterrizaje del entrenador asturiano en Bilbao. A los 14 días de llegar, levantó la Supercopa de España. Para ello, tuvo que dejar en la cuneta a Madrid y Barcelona, los dos conjuntos históricos de LaLiga, ahí es nada. Esa ola ferviente de fútbol se extendió por todo el mes de enero en San Mamés y el equipo cogió el vuelo camino de una segunda final de Copa consecutiva y de acercarse a Europa. Lo que pasó en abril con las citas en La Cartuja no viene al caso recordar. La presión se comió a los leones.
La trompeta de Villalibre está bien afinada en Arabia Saudí. Como bien apuntó ayer el presidente del Athletic, el club se mueve estos días con la idea de protagonizar otra bilbainada. Si en la ciudad del Guggenheim las apuestas exageradas se quedan hasta pequeñas, ¿por qué no lanzar el desafío de mantener al Athletic como supercampeón? Nos hemos aficionado a esa etiqueta de ser súper. ¡Somos superbilbaínos! Desde superSimón hasta superWilliams.





