Karim Benzema: el gato colgó las botas hace años

La vida de un futbolista es como la de un Tour o una Vuelta a España. Tienes etapas llanas y anodinas (cuando el jugador da sus primeros pasos y va orientando su trayectoria profesional), tiene etapas de media montaña y contrarrelojes exigentes (el jugador ya está en un equipo de Primera, pero todavía se busca un hueco entre la elite) y luego llegan las etapas de alta montaña y los puertos de categoría especial (ahí solo llegan los futbolistas 'top', esos que te hacen ganar Champions y conquistan Balones de Oro). La mayoría, como en el fútbol, se quedan en el pelotón de los bregadores o jugadores de equipo (eso que antiguamente llamaban jornaleros de la gloria). Pero en el Star System solo están los elegidos y uno de ellos es Karim Benzema.

Lo bueno de Benzema es que parece portero. Los guardametas mejoran a partir de los 30 años, cuando acumulan tanta experiencia que ya se saben todos los trucos de la portería. Karim ha aprendido a mimar su cuerpo como si fuese un bebé, cambió la nutrición para tener una alimentación sana y equilibrada, convirtió su casa en un gimnasio paralelo al de Valdebebas para trabajar más horas cuando acaba la jornada con su equipo y, lo más importante, disfruta como nunca jugando para él y para sus compañeros. Además, ahora tiene ese egoísmo sano del goleador. El gato colgó las botas hace tiempo. Ahora es un león. El Rey de esta selva.