La Davis del villano Medvedev

El mismo año que Estados Unidos, en otros tiempos el poderoso dominador, no ha metido ningún tenista, ni hombre ni mujer, entre los diez primeros de las clasificaciones mundiales, Rusia se ha alzado como la potencia del curso 2021. Ha ganado las tres grandes coronas por equipos, la ATP Cup, la Billie Jean King Cup y la reciente Copa Davis, y un total de once títulos. Incluso se ha llevado la Davis Júnior, así que el rodillo apunta a largo plazo. El líder de esta eclosión se llama Daniil Medvedev, de momento el mejor de la NextGen, que ocupa el número dos mundial y que ya ha inscrito su nombre en un Grand Slam, el último US Open, donde frenó el histórico récord que perseguía Novak Djokovic. En la Davis hizo lo que se demanda a un número uno: ganar sus cinco partidos individuales.

Medvedev es ya el líder de su país y de su generación, y en un futuro próximo también aspira a serlo de la ATP, donde sólo Djokovic le separa de la cima mundial. No la tiene lejos. Será uno de sus retos para 2022. Con Medvedev en plena ebullición también llega al circuito un campeón diferente a lo que se acostumbraba en la época reinante del Big Three. La benevolencia de Rafa Nadal y Roger Federer, que por contraste sirvió para adjudicar el injusto cartelón de malvado a Djokovic, ha quedado para la historia.

La actitud del moscovita en la cancha no tiene comparación. Detrás de una aparente imagen de frialdad, Medvedev es desafiante y provocador con el público. Ya se le ha visto encarado con las gradas de Nueva York, París y Madrid, tres grandes plazas del tenis. Medvedev no tiene ningún problema en cargar con ese papel de villano, no se amedrenta ante pitos y abucheos. Al contrario, se crece ante ellos… y espera su oportunidad para responder al final del partido, con gestos o con declaraciones, muchas veces envueltas en ironía. La Davis ha sido testigo.