La bronca no fue con Nacho, fue con Fabián

Estos días se ha hablado de las razones por las que Nacho no ha vuelto a la Selección. Es verdad que Luis Enrique le señaló por la derrota (2-3) en Sevilla contra Inglaterra. Aunque desde entonces, octubre de 2018, ha llovido bastante, la verdad es que en la presente convocatoria ha causado baja por lesión un central, Eric, y el reclamado para sustituirle no ha sido Nacho, sino Diego Llorente. Por lo tanto, no tengo yo claro que el asturiano haya pasado página por ese gol de Sterling que consta en el debe de Nacho mil días después. Por cierto, otros que estaban en el Pizjuán aquella noche, como Ceballos, Alcácer o Jonny Otto, tampoco han vuelto. Ya se sabe que camarón que se lleva el río, camarón perdido...

Otro caso que no pinta bien es el de Fabián, a quien Luis Enrique reclamó más trabajo defensivo antes de enviarle al banquillo en plena Eurocopa. El de Los Palacios es ahora mismo la estrella del Nápoles, líder de la Serie A. Pero no está en Las Rozas. No se orientó debidamente, no procesó la orden del seleccionador. A Luis Enrique le cuesta más perdonar un desafío que un fallo. Lo que pasó entre él y Fabián en la Euro ha tenido consecuencias. Ahora ha llegado Brahim, que recibirá la misma instrucción: correr tanto para atacar como para defender. Presionar arriba sin desmayo. Si lo hace sin rechistar volverá. Si no lo hace o protesta por ello, será otro camarón.