Alcaraz se une a la lista

Durante el poderoso dominio de Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic, sólo cuestionado en algunas fases por Andy Murray y Stan Wawrinka, surgió el ejercicio de buscar al sucesor que rompiera la dictadura del Big Three, algo que, por ley de vida, cada vez está más cercano. Por esa candidatura han pasado varios nombres. Se señaló a Grigor Dimitrov (1991), apodado Baby Federer, pero pronto se vio que su innegable clase no bastaba para asumir esa responsabilidad. Luego brotó Dominic Thiem (1993), dos años más joven, hoy parado por las lesiones, con un US Open en su historial. El siguiente que irrumpió es Alexander Zverev (1997), cuatro años menor que Thiem, vigente oro olímpico y cuarta raqueta mundial, que puja con otros talentos generacionales como Daniil Medvedev (1996) y Stefanos Tsitsipas (1998) para heredar la corona. Medvedev, por cierto, ha tomado delantera. Y a todos ellos se ha unido Jannick Sinner (2001), cuatro años más joven que Zverev, que deslumbró en las ATP Finals NextGen de 2019 y este curso ha ganado cuatro títulos.

Dimitrov, Thiem, Zverev, Tsitsipas, Medvedev, Sinner y… Un nombre nuevo llama a la puerta de esta lista. Se trata de Carlos Alcaraz (2003), dos años menor que Sinner, con quien se auguran épicas batallas. Ambos podrían haber protagonizado hoy la primera en Viena, pero el español chocó en su semifinal contra el sólido Zverev, y el italiano se enredó ante Frances Tiafoe tras ceder su servicio para ganar. Dos muestras de que aún tienen muchas lecciones que memorizar, aunque son estudiantes aplicados. Alcaraz, de 18 años, ha vencido este curso al número 3, Tsitsipas, en el US Open, y al número 7, Matteo Berrettini, el viernes en Viena. Esta semana se tomó igualmente la revancha ante Murray, que le había batido en Indian Wells. Alcaraz aprende rápido… Y también quiere el trono.