Rumbo a Tokio con parada en Las Vegas

La Selección masculina de baloncesto voló este jueves a Las Vegas, donde el domingo se medirá con Estados Unidos, un duelo que nos transporta a las finales de Pekín 2008 y Londres 2012, con algunos protagonistas todavía en escena. Será el último test antes de aterrizar en Tokio. Una parada en el camino. El equipo ha viajado sin Carlos Alocén, por un problema con el protocolo COVID, aunque realmente tenía escasas posibilidades de entrar en el grupo definitivo. Sí lo ha hecho Juancho Hernangómez, que apura una mínima opción de volver a subirse al carro olímpico si Minnesota da el visto bueno. Ha sido el borrón de la preparación de España, que ha brillado en los dos choques ante Francia, con un Ricky Rubio que sigue en modo líder, igual que en el exitoso Mundial de 2019.

Los problemas para Estados Unidos son mayores. Para empezar perdió sus dos primeros partidos ante Nigeria y Australia, lo que provocó una lluvia de críticas, que sofocó en parte con su posterior victoria ante Argentina. El coronavirus también ha golpeado al bloque, con Bradley Beal ya descartado para Tokio, con Jerami Grant en cuarentena, y con la inquietud de que los casos todavía crezcan. Como remate, Gregg Popovich no puede contar con los tres seleccionados que disputan las Finales de la NBA: Devin Booker, Khris Middleton y Jrue Holiday. El título no se resolverá antes del martes 20, aunque también podría ser el jueves 22, a las puertas de la Inauguración de los Juegos. Todos estos ingredientes, metidos en la misma olla, cocinan un equipo que intimida bastante menos que otros predecesores con la etiqueta del Dream Team. Eso abre la quiniela olímpica. Aunque nunca hay que fiarse del Basket USA. En sus peores Juegos, en Atenas 2004, apeó a la invicta España con un Stephon Marbury estelar. Aquel oro, que pudo ser español, cuelga en el cuello de Argentina.