Enric Mas estuvo donde tenía que estar

En la etapa de este jueves se ha vuelto a demostrar quién es el más fuerte y este es Tadej Pogacar. Se demostró en la primera semana, lo cual ha conseguido mucho tiempo a su favor, y lo ha demostrado en la etapa del miécoels y este jueves. Encima es un corredor que tiene hambre de victoria. Si puede, gana. No es como otros corredores que veíamos antiguamente que no entraban en esa lucha por la victoria de etapa habiendo conseguido ya lo que va a conseguir.

Ahora mismo en este Tour, el esloveno no tiene rival. Con lo que ha demostrado el año pasado fue una sorpresa, pero lo de este año, es una realidad y además cómo lo ha conseguido. También ha corrido con la presión que el año pasado no corrió y ha respondido. La sorpresa casi la da Enric Mas que estuvo perfecto, lo que pasa que ha pillado con un Pogacar que quería la etapa, quería la montaña y no quería dejar nada.

Enric probó y estuvo donde tenía que estar. Si nos damos cuenta, el año pasado quedó quinto, ahora va sexto, si quitamos a O’Connor que va por delante de él, que es fruto de una escapada, pues prácticamente haría el mismo puesto del año pasado. Aún así, se le puede exigir un poco más, tiene que estar luchando por el cajón o esos tres primeros puestos. Pero para ello, a Mas le falta un poco más de regularidad. Por ejemplo, las declaraciones que ha hecho después de la etapa, diciendo que ha tenido ‘dos días malos’, dos días que han sido importantes, como fue en Mont Ventoux y la etapa de ayer. Entonces, eso hay que minimizarlo. Si un día malo te puede hacer perder el tour, pues imagínate dos.

La cara amarga de la moneda ha sido Uran. Es un corredor veterano que estaba intentado luchar contra la nueva generación que viene y creo que ha estado en su sitio lo que pasa que el Tour se le ha hecho muy largo y yo creo que hoy ha acabado por reventar. A un corredor como él no se le puede pedir más.