Otro drama para el Estudiantes

El Estudiantes dependía de sí mismo para salvar la categoría. Si ganaba el viernes al Burgos, la permanencia estaba matemáticamente asegurada sin necesidad de esperar favores de segundos. Pero perdió. Era su novena derrota consecutiva, un cierre nefasto a una temporada que todavía puede ser peor. El Estu se enfrenta este domingo a un drama, otro más en su reciente andadura. Su futuro en la Liga Endesa ya no está en sus manos, sino en las de otro equipo histórico, el Joventut, que no se juega nada en el lance, porque haga lo que haga ante el Bilbao en este último partido de la fase regular, acabará séptimo y se medirá con el Barça en playoffs. Un duelo catalán con tintes añejos. El único consuelo que le queda a los colegiales es que la Penya es un club amigo, fraguado en valores similares, en la formación y en la cantera, unas señas de identidad cada vez más difuminadas en la entidad madrileña. El Bilbao se encuentra en la inercia contraria, ha vencido en dos de sus últimos tres partidos, ante el Fuenlabrada y el Burgos, y si repite victoria este domingo se mantendrá en la ACB.

Si este domingo se consuma la tragedia colegial, a nadie va a pillarle por sorpresa, porque lleva varios cursos de coqueteo con el pozo. El Estudiantes ha conservado tres veces la categoría en los despachos en los últimos nueve años. En las campañas 2011-12 y 2015-16 se salvó gracias a las duras condiciones impuestas a los equipos de la LEB para integrar la ACB, mientras que en la pasada se anularon los descensos por la pandemia cuando ocupaba la última plaza con 5 victorias y 18 derrotas. Lo que perdió tres veces en las canchas, lo ganó tres veces en las oficinas. Demasiados guiños al precipicio. El Bilbao puede dar este domingo la puntilla. Sea como sea, en la LEB o en la ACB, el Estu necesita una etapa de reflexión para analizar cómo puede haber caído tan abajo teniendo un gran patrocinador y un gran apoyo social.