Pundonor Casemiro

Más de 30 años desde la última Copa de Europa, la del 66, hasta conseguir la Séptima, la Champions del 98 y sólo dos después, la Octava. Una buena plantilla, que equilibraba un gran mediocentro defensivo, Fernando Redondo. En 2002, con esa cadencia bianual, de nuevo campeones, con Makelele de pivote. Los blancos han tenido en los últimos 25 años laterales muy ofensivos, especialmente en la izquierda, que "abren la lata" en muchos partidos: Panucci, Roberto Carlos, Salgado, Carvajal, Marcelo, y unos delanteros sin el carácter defensivo de los Raúl García. Por eso, el Madrid necesita un centro del campo potente con un jugador que haga las imprescindibles coberturas y de equilibrio al equipo. Después de Makelele pasaron numerosos jugadores por ese puesto que, excepto Xabi Alonso, no respondieron a las expectativas: Gravesen, Gago, Diarra, Khedira o Illarramendi, entre otros. Hasta que llegó un jugador extraordinario, Casemiro, que además suma, como Fernando Redondo, eficacia en ataque.

El 21 de febrero de 2016, séptimo partido de Zidane como entrenador del primer equipo, el Madrid empató en Málaga y aquella noche en El Larguero de José Ramón de La Morena, alguien dijo que no se entendía que no jugara Casemiro (ni un minuto con Zidane), que el Madrid le había echado de menos la temporada anterior, cedido al Oporto, que era el mayor recuperador de balones y que permitiría a Kroos jugar más arriba. Tampoco jugó en el siguiente partido, derrota 0-1 frente al Atlético. Por fin jugó, de titular, en el noveno partido del entrenador francés: victoria 1-3 contra el Levante. Y hasta hoy, Casemiro indiscutible.

Los grandes mediocentros, como Busquets en el Barça, aportan más al equipo, aunque se les reconoce menos que a otros con brillo de estrellitas. Casemiro tiene además otra virtud, de la que se habla menos en estos tiempos: PUNDONOR. A finales de los años 60, cuando me alisté en esta cofradía blanca, ese pundonor (honor, honra, vergüenza, orgullo, abnegación) era la enseña del laureado José Martínez, PIRRI. Ayer, empate con la cabeza en los blues. Hay que seguir, con humildad pero peleando por la Liga y la Champions, de las que algunos nos habían descartado hace mucho. Hasta el final.