Luis Enrique, Pepe, Manuel y Lucas...

Va para dos años y medio que Luis Enrique está al frente de la Selección. Cierto que hubo un interregno en el que ocupó el puesto Robert Moreno, cierto que terminaron mal, pero es igualmente cierto que la idea general es que mientras no estuvo tuteló a su suplente. Por todo eso, pasado ya tanto tiempo se echa en falta que por fin haya un equipo visible. No un once de memoria, eso ya no existe, pero sí un grupo de 16 ó 18 firme, dúctil a las bajas y altas por lesión, abierto a apariciones extraordinarias (un Pedri, pongamos por caso, como antes Ansu Fati), pero en todo caso un grupo consistente. Eso no lo hay y esa falta crea inquietud.

Luis Enrique responde con el descaro y frescura que le caracterizan: “No decidiré por lo que digan Pepe, Manuel o Lucas”. Pepe, Manuel o Lucas somos todos, ya se decía hace años que en cada español hay un seleccionador. Esa salida esconde su comprensible inseguridad. Tras la generación de Sudáfrica hubo la Sub-21 campeona de Europa en 2013 llamada al relevo, pero muchos se quedaron en el camino. Luego ha habido otras buenas promociones, pero ni de los primeros ni de los segundos ni de los más recientes se saca un macizo dominante. Lo que queda es una especie de perro de mil leches, con Sergio Ramos como tótem.

Así que Luis Enrique maneja 40 jugadores de parecida valía. Los de Sudáfrica cumplen años, muchos de los siguientes no llegaron donde se pensó (Isco, Illarramendi, Asensio...) y los siguientes a estos aún tienen que romper. Mires el puesto que mires hay varios jugadores de 7 puntos, pero rara vez uno indiscutible. Las dudas de Luis Enrique tampoco ayudan a que algunos se distingan. Así estamos hoy, entre el empeño de clasificarnos para Qatar y el de saber con quiénes jugaremos la Eurocopa. Yo, de momento, me conformo con que persevere con el trío Jordi Alba-Pedri-Olmo por la izquierda. Y a ver si poco a poco aparecen más soluciones.