TOMÁS RONCERO

Una Sala de Máquinas perfecta

Casemiro, Kroos y Modric mueven al equipo como si fuesen la aguja del compás. Son una bendición para el Real Madrid.

Una Sala de Máquinas perfecta
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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En el verano de 2012, el Madrid contrató a Modric por 30 millones de euros (procedente del Tottenham). Algún iluminado al otro lado del puente aéreo llegó a decir que era un fichaje "para tapar vergüenzas". Vaya profeta. Apenas cinco meses después, Wagner Ribeiro recomendó a Florentino el fichaje de un tal Casemiro, que pese a llevar más de 100 partidos en el Sao Paulo tuvo la humildad de jugar seis meses en el Castilla para demostrar de lo que era capaz. Sólo costó 5,5 millones de euros. Se puede decir que es uno de los fichajes más rentables de la historia del club.

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En el verano de 2014, con la heroica Décima recién conquistada, fue Toni Kroos el que dejó el Bayern Múnich para venirse al Bernabéu junto a Cristiano, Modric, Sergio Ramos y cía. Su precio fue una ganga, 25 millones de euros, dado que le quedaba solo un año de contrato y se negó a renovar, pese a que Guardiola se lo pidió reiteradamente. Siete años después, son los 25 millones mejor invertidos en mucho tiempo.

En consecuencia, esa Santísima Trinidad de la medular (Casemiro-Kroos-Modric) le costó al Madrid solo 60,5 millones de euros, lo mismo que se pagó por Jovic en 2019 o 15 millones menos de lo que el Barça desembolsó por De Jong al Ajax. Ahora la propia UEFA se rinde a la dupla Kroos-Modric, que pese a sumar 66 años sigue jugando como un libro abierto. Entre los dos acumulan ocho Champions (el croata, cuatro de blanco; el alemán, tres con el Madrid y una con el Bayern). Juegan cogidos de la mano. Mueven al equipo como si fuesen la aguja del compás. Son una bendición para el Real Madrid...

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