El clásico precinto de Simeone

Excepcional no fue, pero esta vez no fue exitoso. El tradicional planteamiento de Simeone en tantas idas de Champions le salió cruz y pone al Atleti en el alambre frente a un Chelsea que no es nada del otro mundo. Ante la flojera defensiva, el conjunto rojiblanco cedió toda iniciativa y replegó en exceso. Acertado o no, Simeone abordó el partido desde la inferioridad, una alternativa que se aleja del potencial que separa a ambos contendientes. Aunque al Atleti le acostumbra a ir bien en ese tipo de contextos, el pecado de conservadurismo distorsionó el guion e hizo crecerse al Chelsea.

Al igual que contra el Barcelona en la Liga, Simeone colocó a su equipo en 1-6-3-1 en bloque bajo. No quería tener que afrontar ningún tipo de situación defensiva en la que el Chelsea tuviera superioridad numérica. Correa se hizo cargo de Marcos Alonso para que Llorente vigilara a Werner. En el otro perfil, Lemar controló a Hudson-Odoi. Solo los movimientos verticales de Mount y alguna incorporación de Azpilicueta perturbaron al Atleti. Estuvo cómodo y solo salió de la cueva para empujar en los reinicios de las jugadas de los de Tuchel. Cuando lo hizo generó ciertos inconvenientes al Chelsea en el primer tiempo, pero en cambio le falló en el origen del extraordinario gol de Giroud. Al Atleti le faltó transitar y alargar las posesiones (casi 300 pases menos que el Chelsea). Pocas veces pasó el balón por Koke y Luis Suárez vivió tan lejos del gol que quedó desnaturalizado. También la convivencia de João Félix con este estilo, en las antípodas de su fútbol, sigue sin ser sencilla. El portugués no metaboliza esta identidad y su potencial se desequilibra. Cayó João y cayó el Atleti. El duelo no está perdido, pero requerirá ya otro plan. No valdrá con el cerrojazo de Simeone.

Mount y Werner, entre líneas

El Atleti se desajusta y no acompasa sus movimientos defensivos. Posibles recepciones liberadas de Mount y Werner sin que nadie los encime. El alemán baja para sacarse el agobio de cerca del área.