REAL MADRID

Zidane equivoca el destinatario de su ira

Sucedió… La sonrisa eterna se apagó

Marco Ruiz
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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Sucedió… La sonrisa eterna se apagó. O siguió luciendo pero cargada de ironía y rabia. Zidane explotó ante los medios en su primera comparecencia después de atravesar la enfermedad del coronavirus. Más que el mensaje, en el que puede no faltarle razón, extrañaron las maneras. No nos tiene acostumbrados el técnico francés a tanta vehemencia a la hora de hablar. Pidió respeto para él y para su plantilla, lógico después de haber ganado tanto, y lo más importante, admitió abiertamente que hay que cambiar cosas la próxima temporada, poniéndose, como es nornal, él por delante.

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En las últimas semanas se ha venido deslizando en muchos medios el mensaje de que debe ser él quien dimita ante la precaria situación deportiva del club. Y cada vez que la cosa se pone fea aparece el nombre de Mourinho, antes de fichar por el PSG el de Pochettino o comienza a hablarse de Raúl o de ultimátums. “Decidme a la cara ‘te queremos cambiar”, se quejaba Zidane. “Seguro que el año que viene hay que hacer algo”, insistió.

Aunque lo fácil sea matar al mensajero, por el tiempo que lleva en la profesión Zidane sabe de sobra cómo funciona el mundo en el que se mueve y de dónde salen los mensajes que aparecen en los medios. Hasta se puede entender su rabia si se tiene en cuenta que esta temporada se está comiendo un verdadero marrón, con una plantilla bajo mínimos que incluso se ha visto más debilitada aún en el mercado invernal. Hasta en eso se reconoce Zidane con parte de culpa si ha dado el ok a las salidas de Odegaard y Jovic. No está claro todavía que el Madrid tenga músculo financiero para afrontar esa necesaria revolución el verano que viene, pero sí que él tiene todas las papeletas de no poder disfrutarla si se produce. A Zidane se le vio realmente enfadado pero, ¿con quién? Desde luego, parece claro que equivocó el destinatario de su ira.

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