Desgastando a Sergio Ramos

El malo de la película. Llegados a este punto, ya no se trata de lo que es mejor deportivamente para el Real Madrid, sino de preparar el terreno en caso de que el culebrón acabe mal, o sea que Sergio se acabe marchando del Real Madrid el próximo 30 de junio. La ecuación es algo así como estirar la renovación al máximo, deslizar que es el jugador quien no atiende a la oferta del club, recordar que no hay nadie por encima de la entidad, filtrar que David Alaba ya está hecho y esperar pacientemente para ganar el pulso. Entiendo que en el entorno de Ramos conciban que esto no va de bajarse un 10 por ciento el salario sino de una invitación velada a marcharse, haciéndole sentir prescindible y poco importante, todo lo contrario de lo que Sergio se ha ganado en realidad.

Su último gran contrato. Ramos tiene 34 años, pero, por su manera de cuidarse, parece evidente que no le van a costar dos o tres años más al máximo nivel. Si el Madrid le quiere dos temporadas de verdad y el jugador acepta que le paguen en tres o cuatro años para recuperarse de los efectos de la pandemia, no sé dónde está el problema. Resulta que para el disparatado sueldo de Bale o lo mucho que cobra Hazard, 100 millones después de su traspaso, para comprar a Jovic por 60 o a cada juvenil brasileño por 45 no había problema, pero a la hora de compensar justamente a una leyenda por lo que ha dado y lo que puede dar, es mejor estirar el chicle, ningunear a tu entrenador que ha pedido una pronta solución y desgastar otra vez el nombre del Real Madrid en su relación con un icono. Si Florentino piensa que Ramos ya está amortizado y que su nombre ya no se escribe en futuro está en su derecho. Manchar su salida o convertirla en otra partida de mus no tiene sentido.

El tablero de M'Bappé. La otra jugada tiene que ver con el futuro de la perla del PSG. Aunque el Madrid ande tocado económicamente por los efectos de la pandemia y los dispendios del nuevo estadio, que nadie dude que si Kylian se pone en el mercado, el Madrid va a ser el primero de la fila. M'Bappé es un fichaje estratégico desde cualquier punto de vista: futbolístico, de negocio y como bandera de un futuro proyecto. Ese tren ya pasó una vez y, en mala hora, se dejó marchar para dar galones a Bale. Otra vez no se puede cometer el mismo error. Si hubo un tiempo en los que nos convencieron que había jugadores que se pagan solos, ahora no tiene mucho sentido filtrar que M'Bappé es inalcanzable, a menos que sea la manera de empezar a negociar...