La primera

Desde siempre he sentido cierta obsesión con las primeras ocasiones, con esos momentos en los que se hace algo por primera vez. Regreso continuamente a mi primer beso, a mi primer cigarro, a la primera vez que monté en un avión o leí mi nombre en letras de imprenta. Creo que uno se construye en torno a esos momentos originales. Cuando era niño, al observar el mar me gustaba imaginar a una tribu prehistórica de nómadas que nunca hubieran visto el océano y de pronto se topan con él. ¿Qué sentirían al alcanzar una cima y comprobar que tras aquella pendiente la tierra desaparecía ante sus ojos, dejando lugar a ese misterioso infinito que se sale de sí mismo a cada rato?

También el mundo, tal y como lo conocemos, está construido de primeras veces. Algunas tienen nombre y apellidos dorados: Edison, Santos Dumond, Gagarin. Otras son anónimas. Tanto, que ni los protagonistas eran capaces de entender el alcance de sus acciones. Mientras tecleo esto, bebo un té rojo. ¿Quién fue el primer humano que se dio cuenta de que si dejas unas hojas en agua caliente desprenden su esencia?

Iraia Iturregi, nueva entrenadora del Athletic.

Ayer, cuando escuchaba la rueda de prensa de Iraia Iturregi, nueva entrenadora del primer equipo femenino del Athletic Club, pensaba en el grupo de jugadoras que el 6 de octubre de 2002 representó por primera vez al club rojiblanco en un partido oficial. ¿Qué sintieron al saltar al césped esas primeras mujeres en encarnar en el verde un escudo que tanto significa? En aquel once inaugural estaban algunas jugadoras que he tenido la suerte de poder conocer con el tiempo: Tzibi, Eli Capa, Nerea Onaindia, Eli Ibarra. Siempre las he visto con un punto extra de admiración. Son pioneras. Mujeres cuya lucha, a veces en solitario, ha hecho del club que aman una entidad más grande y mejor, mujeres cuyos pequeños pasos fueron grandes saltos para quienes vinieron detrás.

Entre ellas estaba también Iraia, con diecisiete años. Una niña entonces, hoy la primera mujer entrenadora de la historia del Athletic Club. Lo escribo y pienso en la enorme dimensión de lo que significa: la primera.