Público para algunos

El WiZink Center enlaza actividad deportiva durante tres días. Este viernes, el Real Madrid se enfrentó al Milán, en partido de la Euroliga de baloncesto. Sin público. Este sábado, los Hispanos juegan con Croacia, en choque de la Euro Cup de balonmano. Con público. Y este domingo, el Estudiantes recibe al Zaragoza en la jornada de la Liga Endesa. Sin público. Dos deportes distintos, en tres torneos oficiales, y dos criterios diferentes en la grada. Para rematar la paradoja, basta con rebobinar hasta la víspera navideña, a aquellas imágenes virales de unas 4.500 personas cantando al son de Raphael. Dos conciertos celebrados también en el Palacio, allá mismo donde los aficionados al basket no pueden animar a sus equipos, ni siquiera en un número restringido, como pide la ACB. 

Hace unos días pude plantearle la paradoja al ministro de Cultura y Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes, que por supuesto defendió “una cultura segura”, aunque tampoco le gustaron esos conciertos en la cresta de la ola. La diferencia entre unos eventos y otros es, sencillamente, que el baloncesto ACB está recogido en la Ley del Deporte como disciplina profesional, igual que el fútbol de Primera y Segunda. Una explicación de Uribes es que estas competiciones pueden verse en televisión. Pues bien: el España-Croacia se emite este sábado en Teledeporte. Otro argumento, lanzado desde el CSD, es que preocupa tanto la asistencia de público, como los prolegómenos sociales. En todo caso, la disonancia de criterios resulta chirriante. Los afectados se aplazaron para buscar una solución después de las Fiestas. O sea, ya. En plena ebullición de la pandemia, quizá no sea el mejor momento para reivindicar público, pero la sensibilidad debe alcanzar también al deporte profesional. En el caso de la canasta, donde los balances no suelen ser boyantes, se juegan incluso su subsistencia.