En el Villarreal son todos rojos menos uno

El Villarreal que se va a encontrar el Madrid a la hora del café gira en torno a dos debates, deseos u osadías: si el Submarino es candidato al título y si Alcácer volverá a la Selección. Lo de soñar con una Liga, viendo la tabla y cómo se le caen a los grandes los puntos del bolsillo, pasará por lo que suceda esta tarde. El Camp Nou (4-0) ya bajó los humos. Lo de ver a Paco con España dependerá de sus goles y, sobre todo, de que dejemos de decirle a Luis Enrique qué debe hacer. Su carácter le suele conducir a no llevarnos la corriente. Si él estuviera donde Emery, al que también le presionan estos días con Kubo, lo bajaría al filial sólo para caldear los ánimos. Por eso es único. El mejor.

El seleccionador tiene deberes en La Cerámica. Y no sólo por ver cómo se despierta Isco de la siesta. Asenjo, Mario, Albiol, Pau, Pedraza, Iborra, Parejo, Moi, Gerard y Alcácer (si juega), diez de once titulares, ya se han enfundado la roja (Absoluta o Sub-21), por lo que cualquiera tiene opciones de defendernos en verano. Su nivel está asegurado. Ahora, lo que un mediocentro retirado desearía por corporativismo, es que Lucho pusiera sus ojos un rato en el único titular que hará de patito feo: Trigueros. Ver a este profesor (literalmente lo es) luciendo por fin la estrella sería un gran entremés mientras llega el estreno en una final, la primera copa o esa dupla Gerard-Alcácer de la que presumir en la Euro.