KIKO NARVÁEZ

El tambor y el violín de Koke

Cuanto me he alegrado de los grandes titulares que se ha llevado Koke por sus buenas actuaciones en su regreso a la Selección.

Koke, durante un partido con el Atlético.
@Koke6
Kiko Narváez
Redacción de AS
Actualizado a

Cuanto me he alegrado de los grandes titulares que se ha llevado Koke por sus buenas actuaciones en su regreso a la Selección. El canterano, violinista en sus tiempos mozos, ha llevado con profesionalidad durante años el tambor rojiblanco acostado a una banda.

Koke, esa prolongación del Cholo en el campo, ha cumplido leyéndole la cartilla cholista a sus compañeros, impregnándoles de persistencia y paciencia a la hora de saber esperar el momento en muchos partidos. Los años han pasado y vemos un jugador mucho más completo. Y por fin le está tocando una etapa donde a parte de al mono de trabajo, también le está sacándole brillo a sus botas de charol. De tal manera que es capaz de interpretar un fútbol que lo mismo satisface a Simeone que enamora a Luis Enrique.

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El ser tan exageradamente imprescindible le ha privado de una merecida dosificación en temporadas pasadas. El desgaste y los números de su cuentakilómetros le han hecho pasar momentos de intrascendencia que desesperaban a algunos aficionados. Koke no destaca por su velocidad, pero tiene el don de ser del selecto grupo de ‘los futbolistas del pinganillo en la oreja’, a esos que parece que le van chivando todo lo que ocurre a su alrededor. Ese jugador que con un buen control y mejor ubicación ha buscado un atajo para llegar antes y mejor al genio de João Félix. Que pena la baja de Luis Suárez porque ese tridente nos abre muchas opciones a la hora de superar a rivales a base de creatividad.

Las temporadas de solidaridad, anteponiendo el equipo a sus intereses y características son un ejemplo de que muchas veces el fútbol es agradecido con quien cultiva honestidad. Gran noticia para la familia rojiblanca que nuestro capitán saque a pasear su violín sin despojarse del tambor. La suma de violín y tambor, la combinación de mono de trabajo y botas de charol es el gran legado que dejará a los MiniTorres y Kokitos del futuro el hombre récord colchonero (este llamado a superar al gran Adelardo como ser humano que más se ha enfundado la rojiblanca en la historia). Tócala otra vez, Kokinho.

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