El mundo de Roncero

El Madrid es mi razón de ser y la de millones de aficionados en todo el mundo. Cargamos una mochila maravillosa con 13 Copas de Europa y 33 Ligas. La vida sigue siendo blanca y bella...

Autor: Tomás Roncero

REAL MADRID

La noche que el Real Madrid conquistó Oporto

Este 4 de noviembre se cumplen 33 años de la histórica victoria blanca en el partido de la Copa de Europa disputado en Das Antas.

Míchel celebra uno de los goles al Oporto en la vuelta de octavos de final de la Copa de Europa 1987-1988.
DIARIO AS DIARIO AS

El 4 de noviembre de 1987 no fue un día cualquiera en la historia del Real Madrid. Hoy justo se han cumplido 33 años de uno de los mejores partidos de los blancos en la Copa de Europa. Un servidor, que tenía por entonces 22 años, decidió ir a verlo como aficionado. Se jugaba en Oporto, en el viejo estadio Das Antas. Los portugueses eran los vigentes campeones de Europa, tras aquella famosa final del Prater vienés que encumbró a Paulo Futre y a Madjer ante el Bayern Múnich. El Madrid ganó en la ida apuradamente por 2-1, en partido jugado en el destierro de Mestalla por estar sancionado el Bernabéu por los incidentes de la anterior Copa de Europa precisamente ante el Bayern. En Valencia, con toda la afición che arropando a ese Madrid imperial de la Quinta del Buitre (yo estaba en la grada y puedo dar fe de ello), se remontó el gol inicial de Juary y ese 2-1 sufrido daba algo de esperanzas ante los por entonces reyes de Europa.

Los portugueses eran favoritos, aunque Futre ya estaba en el Atlético de Madrid tras ficharle Jesús Gil por una cifra récord en la época (415 millones de pesetas). En la víspera me subí junto a un amigo a uno de los vetustos Autocares Ruiz, en la estación de Embajadores. Teníamos el dinero justo para el viaje en bus, un bocadillo y la entrada al partido. Salimos a las 11 de la noche unos 50 madridistas con ganas de soñar con una gesta asumiendo la dificultad de la empresa. Toda la noche en carretera (no existían las autovías modernas de ahora) y tras parar en varias estaciones de servicio llegamos al amanecer a Oporto. Todo el día por delante y sin hotel, pero éramos nada menos que 5.000 seguidores blancos los que finalmente cruzamos la frontera, con una fe ilimitada en nuestro equipo. Ocupamos uno de los córneres que daban a la portería donde se produjo todo. Y eso que en el primer tiempo se puso la clasificación cuesta arriba con el gol de lanzamiento de falta directa de Domingues. Buyo no pudo hacer nada ante un envío perfecto. 1-0 y 2-2 en el total de la eliminatoria. Pintaban bastos...

Paco Grande, enviado especial de TVE, entrevista a pie de campo a Míchel y Paco Llorente, protagonistas de aquel partido en Oporto.

Pero en el segundo tiempo saltó al campo Paco Llorente, el sobrino del mítico Paco Gento. Revolucionó el partido con sus internadas supersónicas, que dieron pie a dos asistencias perfectas a Míchel que el canterano culminó con dos golazos. Los celebramos en la grada como si fuese el Bernabéu. No olvidaré cómo los 5.000 madridistas silenciamos a la ruidosa afición portista con el famoso "¡Hala Madrid!". El éxtasis llegó cuando al final del partido los jugadores se dirigieron a nuestro córner para agradecer el apoyo recibido. Fue una pasada. El viaje de vuelta fue largo durante la madrugada, pero éramos tan felices que nos dio igual la paliza. Esa noche descubrimos la magia del Madrid en Europa. Fueron días de reivindicación de un Madrid que necesitaba ganar la Séptima después de tantos años de espera (desde 1966 con la Sexta de los Ye-Yés). Esa de 1987 fue la Copa de Europa que nos birló el destino meses más tarde con la injusta eliminación ante el PSV Eindhoven, en semifinales. Pero en la memoria de los madridistas siempre quedará que esa noche en Oporto, hace 33 años, vieron pasar al verdadero campeón de Europa. ¡Qué equipazo aquel de la Quinta del Buitre!