La rebeldía madura de Modric

Anunciaba el gran Pedja Mijatovic en el Carrusel que a Modric no le iba a sentar nada bien su suplencia en uno de los partidos marcados en negrita en el calendario por los cracks pero el centrocampista croata dio una lección de lo que un futbolista profesional debe hacer para canalizar en beneficio del equipo su legítimo mosqueo. Salió con la actitud de un juvenil, implicado a la hora de correr hacia atrás y dándole aire al equipo cuando tocaba mantener la posesión de la pelota. Acostumbrados a ver imágenes de suplentes cariacontecidos y siguiendo el partido con cierto airre depresivo ver salir a todo un Balón de Oro con el curriculum repleto de títulos con ganas de comerse el césped es un ejemplo impagable de puertas hacia adentro de un vestuario.

Es evidente que Modric no es inmune al paso del tiempo y Zidane está en la obligación de mimarle al máximo para que llegue en las mejores condiciones a los grandes envites de la temporada, pero su ambición y amor propio tienen que ser el mejor mensaje para alguno de los suplentes acomodados que tiene esta plantilla. Los jugadores mediocres ponen caritas y se abandonan cuando se creen injustamente tratados; los cracks como Luka le demuestran a su jefe con fútbol y compromiso que no se van a acostumbrar a calentar banquillo mas allá de lo necesario porque están hechos de otra pasta.