Una semana plagada de nostalgia
Zizou es muy particular con sus gustos y sus tres Champions League le avalan, pero es indiscutible que hay mucho patrimonio repartido por toda Europa que pertenecía al Real Madrid.


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Llevo una semana nostálgica, para qué engañarnos. Me dio por ver el resumen del partido del Inter y la enésima exhibición de Achraf por la banda derecha; también una recuperación prodigiosa que hizo Reguilón en su estreno con el Tottenham de Mourinho, además de la asistencia a Lamela que terminó salvando a los londinenses; ayer mismo me tragué entero el Everton-Brighton y acabé puesto en pie con el partidazo de nuestro añorado James Rodríguez (dos goles y una asistencia); incluso disfruté con Dani Ceballos, viendo cómo celebraba con su Arsenal la eliminación del Liverpool de la Carabao Cup; o a Vallejo hacer lo propio con la hazaña del Granada metiéndose por primera vez en Europa...
Viene todo esto a cuento por el paupérrimo fútbol que hasta ahora nos ha mostrado el Madrid de Zidane en esta Liga. Puede parecer ventajista, lo asumo, pero es inevitable valorar las ventas de alto riesgo que entre el club y el propio Zidane han pactado mirando más la cartera y las fijaciones personales que el verdadero potencial deportivo de la plantilla. Zizou es muy particular con sus gustos y sus tres Champions League le avalan, pero es indiscutible que hay mucho patrimonio repartido por toda Europa que pertenecía al Real Madrid. Menos mal que algunas de las operaciones han incluido cláusula de recompra o regreso tras cesión. Pero sigo nostálgico...





