Gol de Gayà y buena noche de De Gea

Para ser el primer partido oficial del año es para estar contentos. Empate en Alemania es empate de prestigio y además llegó como más gustan estas cosas, con un gol en el último suspiro después de un encuentro en el que lo tuvimos difícil. Fútbol al ralentí de ambas selecciones, reunidas a toda prisa recién regresados todos del corto veraneo y con ausencias notables en ambos casos. Pero después de todo, lo de enfrente era Alemania, rápida en los ataques y con estupendos delanteros. Le dio mucho trabajo a De Gea, que hizo un partido convincente, con abundancia de buenas paradas. El gol de Werner le pilló tapado. Fue inapelable.

Nuestra Selección tenía muchas novedades y no todas funcionaron. Desde luego, la vi distante de aquellos primeros equipos de Luis Enrique, con Ceballos y Fabián de turbinas. Ceballos no estaba y Fabián, ya se le veía en el Nápoles, no anda como entonces. Así que España hizo un partido gris, aunque con el mérito de no conformarse, de modo que dejó lo mejor para el final. No admitió la idea de la derrota, ese fue su mérito. Antes del empate ‘in extremis’ se había producido ya un gol de Ansu Fati, anulado por falta previa de Sergio Ramos en un balón colgado. El empate, obra de Gayà rectificando un remate de Rodrigo, premió la insistencia.

No es un partido para presumir, como no lo es ninguno en el que tu mejor jugador ha sido el portero, pero el resultado sí da para ello. Un buen arranque en esta nueva Liga de Naciones que trae la novedad de cuatro por grupo (el nuestro lo completan Ucrania y Suiza) y no tres como en la primera edición. El primero irá a semifinales y el cuarto bajará de categoría. A mí me gusta esta competición, aunque el aficionado la ha acogido con extrañeza. Me gusta porque estratifica las categorías y elimina tanto partido inútil de las fases de clasificación a Eurocopa o Mundial. Aquí, hasta partidos sosos como el de anoche dejan chicha.