Coman borró a Neymar y a Mbappé

La noche en la que esperábamos a Neymar y Mbappé la acaparó Coman, casi un extra en el reparto oficial de la película. De hecho, no se le esperaba en la alineación del Bayern. Se pensaba que su puesto lo ocuparía Perisic. Pero salió y se convirtió en la estrella del partido, con sus continuas coladas por la izquierda, martirizando a Kehrer para meter balones peligrosos en el área. Rozando el descanso le hicieron penalti, o al menos así lo vi yo, aunque no el VAR, donde había presencia española, por cierto. En la segunda mitad marcó el gol del partido, a pase perfecto de Kimmich. Luego, Flick le cambió, él sabrá por qué.

Pero no hay reproches que hacer a este hombre cuyo apellido nos viene a recordar una página de la Transición, aquello de “ni de Flick ni de Flock”, cuando empezamos a saber que no todo era limpio en la financiación de los partidos. Empezó el año como segundo de Kovac, ascendió en noviembre por fracaso de éste y ha organizado a sus hombres de forma ideal. Un buen equipo, que ayer no hizo su mejor partido, pero sí uno lo bastante bueno para imponerse al PSG, que apenas pudo llegar a Neymar y a Mbappé. Neymar bajó mucho a recibir, más según avanzaba el partido. Mbappé soltó algunos alborotos. Pero ninguno de ellos asustó.

Así que el PSG se quedó con la plata, un metal que en los JJ OO se recoge con orgullo pero que en la Champions muchos rechazan como un baldón, cosa que no me gusta. El oro fue para el Bayern. Es su sexta conquista, ésta lograda con un estilo nuevo, menos maquinal y egoísta que en versiones anteriores. Juega con más emoción y generosidad. Con el 1-0 siguió yendo arriba, pisando el campo contrario con mucha gente. Así se llevó una buena final, no extraordinaria pero más que digna, en la que los dos porteros pudieron lucir. Pero el que lució de verdad fue Coman, un chico de la cantera del PSG que empequeñeció a Mbappé y Neymar.