Spa Resort para el Barça en Mallorca

El Barça disfrutó del Spa Resort del Visit Mallorca, el nombre turístico que Son Moix se ha puesto como reclamo turísitico y que acabó por ser una metáfora del partido. Los de Setién, con un sorprendente once que incluía a Araújo y Braithwaite, le pegaron un calentón al acelerador al inicio y, para eso, no hay nadie mejor que Arturo Vidal. Mientras el resto le tomaba las medidas al campo, él ya se estaba tirando al centro de Jordi Alba como si fuera el último balón de su vida. El golazo del chileno allanó el camino del Barça, que luego enfrió el partido y lo jugó a su manera, con el calendario en la mano y empezando a dosificar esfuerzos. Al Barça eso le salió redondo. Ganar y ahorrar esfuerzos. No fue un gran Barça, pero el plan de partido sí le salió perfecto. Setién pudo tirar del excel para reservar a Umtiti, dosificar a Suárez, dar veinte minutos de descanso a Busquets e ir rodando a Messi.

Uno se queda sin explicaciones en ocasiones para el argentino. Pareció pasear por el césped, pero cerró el partido con dos asistencias y un gol. Esa capacidad para pesar en un partido no se ha visto nunca. Un 0-4 debería ser un resultado para la euforia, pero podría decirse que no fue para tanto. La misma frialdad que tiene este nuevo y, esperemos, provisional fútbol, resta cierta emotividad. Eso evita las exageraciones de otro tiempo. Pero la sensación objetiva también fue que el Barça no fue desbordante. De hecho, dos de sus goles llegaron después de 'coolings break', como pillando a traición al rival. La mayoría de sus estrellas son, sin embargo, jugadores con tantos kilómetros en la profesión y tan conocedores del oficio, que seguramente gastaron lo mínimo para meterse en el bote los tres puntos y mirarse al espejo para ver cómo están realmente antes de pruebas más duras como la del Sevilla el próximo viernes. Y en un Spa Resort se está en la gloria y nadie se ve mal.