No es factor campo, es factor público

Tras la primera jornada de la Bundesliga empezamos ya a echar cuentas sobre el factor campo por la cantidad de victorias forasteras, si bien en Segunda no fue tan así. Ahora, después de tres jornadas, un muestreo con más cuerpo, la revista Panenka detalla cómo se está notando la ausencia del factor campo, que quizá deberíamos llamar mejor factor público. Los resultados son mucho menos favorables al de casa, y en los parámetros arbitrales (faltas, tarjetas, penaltis) el vuelco es espectacular. Sin duda, el griterío afecta a la percepción del árbitro. Una patada forastera levanta un trueno de indignación. Si uno de casa da la misma patada, no.

Eso explica que no se permita abrir las puertas hasta que se pueda hacer en todas partes. Este es un balón que echó a rodar quizá sin pensarlo Irene Lozano en la COPE cuando a la pregunta de si se iba a tratar al fútbol como al cine u otros espectáculos dijo que quizá se abrieran los campos antes del final de LaLiga, lo que creó un revuelo. Desde hoy, comunidades en fase 3 tienen el control del ritmo de desescalada. El presidente de Las Palmas pidió abrir su estadio a sus abonados, un tercio del aforo, gesto importante en una comunidad tan turística como Canarias. El Celta, el Zaragoza y el Huesca han hecho consultas del mismo tipo.

Pero ha prevalecido el ‘o todos o ninguno’. Jugar con público unos sí y otros no desequilibraría la simetría sobre la que está montado el campeonato. Ya pasó este curso, por cierto. El Eibar-Real Sociedad se jugó sin público por las emanaciones de amianto (ganó el de fuera), pero lo tomaremos como algo excepcional. Ayer, Pedro Sánchez dijo a tres presidentes autonómicos que sugirieron abrir sus campos que esperaran, y así lo aceptaron. Todos en la tele, pues. Quizá sea mejor. La gente se puede sentar distante en el fútbol, pero eso supone un número alto de personas que van y vienen, se concentra al entrar y al salir. Así que paciencia y barajar.