Sin novedades para Álex Márquez

Con la competición en suspenso a causa del coronavirus, es comprensible que el mercado de pilotos acapare el interés en MotoGP y los titulares en la Prensa. Privados de carreras, por desgracia, todos nos fijamos en lo que puede ocurrir en el futuro inmediato, tanto respecto al calendario de grandes premios como al futuro de sus protagonistas. Es la única justificación que encuentro para el revuelo que se ha organizado sobre los posibles cambios en el equipo Repsol-Honda, porque en mi opinión tampoco se han producido demasiadas novedades al respecto. Álex Márquez sigue teniendo un año de contrato junto a su hermano Marc, dependiendo de sus resultados una continuidad que nunca ha estado asegurada. Eso sí, ahora cobra fuerza el nombre de un sustituto de campanillas como es Pol Espargaró.

Unos y otros ni niegan ni desmienten tal probabilidad porque lo cierto es que existe. Pero no es nada nuevo, insisto, sólo que el desarrollo de los acontecimiento se ha visto alterado por la ausencia de acción en las pistas. Alberto Puig habla siempre claro y cierto es que tanta sinceridad quizá no contribuye a calmar los ánimos, aunque tampoco dice nada extraordinario: hay que conocer el potencial de Álex en la clase reina y su deber como jefe de equipo es explorar con previsión todas las hipótesis al respecto. Pol se deja querer, como no podía ser de otro modo, y desde luego que se trataría su gran oportunidad si llegara a concretarse. ¿Y cuál es el papel de Marc en todo esto? Sin duda su influencia en HRC es enorme, lo que no significa que sea quien elija a su compañero. Así que la clave del asunto está en manos del pequeño de la familia: si convence, la renovación será factible. Para saberlo necesitamos carreras…